Una verdadera familia coraje

Un ejemplo para la sociedad. La familia Ruiz Castillo convive, desde hace veintidós años, con la epilepsia, la enfermedad que padece desde pequeño, Jesús, uno de los hijos. Tanto los padres del joven, Francisco Ruiz y Encarnación Castillo, como sus hermanos Francisco y Javier, siempre han estado unidos para hacerle la vida cotidiana más llevadera.  

18 abr 2015 / 08:39 H.


Sin embargo, esta familia coraje, afincada en Alcalá la Real, va más allá y ayuda a concienciar sobre la dolencia a través de dos libros, en colaboración con la Asociación Española de Afectados por Epilepsia Grave (Apemsi). La primera obra, titulada “Epilepto” es un cuento que tiene ilustraciones de Francisco Ruiz Castillo y se distribuye de manera gratuita en colegios de todo el país, aunque también puede encontrarse en internet. “La idea es que se sepa cómo hay que reaccionar ante un ataque”, afirma el padre.
La segunda obra es “Sueños que vuelan sobre la poesía”, compuesta por versos de Francisco Ruiz Ruiz, algunos disponibles en su blog, Le Petit Oiseau Paco Ruiz. Los versos de este escritor autodidacta son un testimonio de la lucha contra la epilepsia, entre los que se incluye un homenaje a un joven que falleció a causa del mal. La idea era que se publicara el 24 de mayo, cuando se celebra el Día Nacional de la Epilepsia, aunque finalmente la aparición del volumen, de pequeño formato, se retrasará. La recaudación obtenida por la venta del libro servirá para colaborar con las iniciativas de la Apemsi, entre las que sobresale el centro específico para epilepsia, con una fuerte componente de investigación, previsto en la provincia de Granada, concretamente en el municipio de Caniles, donde se encuentra la sede de la entidad.
Francisco Ruiz Ruiz, quien es delegado de la asociación en la provincia de Jaén, es un modelo de entrega y dedicación. Natural de la aldea granadina de Tózar, actualmente es el cuidador de su hijo Jesús, que tiene un 65% de discapacidad. Como relata en sus poemas, la dedicación es total las veinticuatro horas del día. De hecho, el joven duerme en una habitación en la que hay una cámara, que transmite la señal de alarma a los progenitores se surge alguna crisis durante la noche.
El progenitor explica que el día a día con su hijo incluye, por las mañanas, una visita al Centro de Acceso Público a Internet (CAPI) de la calle Grecia y el desplazamiento a la piscina cubierta. En ocasiones también acuden a actividades de baile en la Casa de la Juventud. El resto del tiempo suelen acudir al gimnasio de sus otros hijos, situado en la calle Abad Palomino. Ruiz subraya los avances que se han experimentado en el tratamiento de la enfermedad. En esa línea recuerda que cuando Jesús era pequeño los medicamentos eran muy raros. Ahora, gracias a la investigación en la materia, existe más variedad y eficacia en los medicamentos. En cuando al sistema sanitario, se ha pasado de no tener consultas en Granada a disponer de dos. “Entre esto y nuestra implicación, la enfermedad está controlada y mi hijo se siente mucho mejor. Conseguirlo es una satisfacción”, destaca.