Una Iglesia abierta a todos
La negativa por parte del Obispado de Cádiz y Ceuta de negar a un transexual de 21 años ser el padrino de bautizo de su sobrino ha generado una polémica sobre el trato que todavía mantiene la Conferencia Episcopal Española con cuestiones relacionadas con la sexualidad.
Además, y dado que el Obispado de Alcalá de Henares colgó en su web un enlace con un boletín de 2008 del Obispado de Jaén y no el enlace directo del organismo eclesial, la polémica también llegó hasta aquí. En este sentido, aquel texto elaborado a raíz de la Ley de Identidad de Género de marzo de 2007 y que fue remitido a todas las diócesis mantenía sobre la transexualidad que “incapacita para los derechos del amor” y que estas personas padecen una “psicopatología”. Desde el Obispado de Jaén, salpicado indirectamente por el caso, se sostiene que esta diócesis se aleja de cualquier censura a estas personas y, además, puede demostrar que no ha habido problema alguno con colectivos defensores de la libertad sexual y de género. En este caso parece que el Obispado de Jaén está más cercano al propio ejemplo del Papa Francisco, que recibió a un transexual español que pidió su apoyo para afrontar su cambio de sexo. Convendría a la Conferencia Episcopal Española actualizar sus posicionamientos sobre diferentes temas en los que el Papa dicta su propio camino. Así, sobre el caso de los transexuales el pontífice fue tajante al sostener: “Dios quiere a todos su hijos, estén como estén, y tú eres hijo de Dios y por eso la Iglesia te quiere y te acepta como eres”. Aunque a regañadientes, el Obispado de Cádiz permitirá que el joven transexual pueda ser el padrino de su sobrino. Un cambio de actitud que está más acorde con el mundo actual y hasta con el propio Papa.