Un territorio comanche en el polígono de El Valle

Nuria Llópez Priego/jaén
Sumidas en el "desgobierno", el paro, el tráfico de drogas y la desestructuración social se han apoderado del Grupo de las 60 viviendas de El Valle. Campan a sus anchas por ellas con la connivencia de las administraciones públicas y ante la impotencia de la asociación vecinal Passo, que exige a la Junta y al Ayuntamiento que trabajen al unísono por erradicar el gueto en el que se han convertido.

    05 abr 2013 / 08:47 H.

    Cuando el periodista Arturo Pérez Reverte publicó su memorable "Territorio comanche" en 1994, explicó: "Para un reportero en una guerra, ese es el lugar donde el instinto dice que pares el coche y des media vuelta; donde siempre parece a punto de anochecer y caminas pegado a las paredes". Y, aunque el sonido estentóreo de tiros rayando el aire y quebrando vidas y el ruido de las botas pisando los cristales rotos de una zona en ruinas no rompen la quietud en Santa María del Valle, el Grupo de las 60 viviendas se ha convertido en un "gueto" en el que el paro, la venta de drogas y el abandono campan a sus anchas, mientras las administraciones públicas competentes hacen la vista gorda. Es un "terreno de nadie" en el que hay vecinos que no salen de sus casas, y no por la propagación de una epidemia de pánico, sino "porque da miedo subir y bajar las escaleras" ante el repunte que ha experimentado el tráfico de sustancias estupefacientes. "Hay más venta de droga que nunca", dice, con impotencia, un vecino. Y añade Liébanas, con un ligero movimiento de hombros: "Hay más necesidad, la gente tiene hambre..." Sobre el "barrio olvidado" de Jaén, hace años que se ceba la crisis. La tasa de paro supera —según el presidente de Passo— el 70%. Y su reflejo en las 60 viviendas es aún peor. "Aquí será del 80 o del 90%, ¿no?", le pregunta a Liébanas otro vecino. Y responde con un "claro" para el que parece no encontrar remedio inmediato. "Aquí, el que no está parado, está jubilado".Inmuebles de protección oficial que cobijan los problemas de familias desestructuradas y a más de un "okupa" en la actualidad, se entregaron a la ciudad en 1997. Durante 12 años, los gestionó el Ayuntamiento y, "hace 3 años" —explica el secretario de "Passo", Ángel Ibáñez—, pasaron a manos de la Empresa Pública del Suelo de Andalucía (EPSA), dependiente de la Junta. Los problemas en ellas son algo "endémico". Más informción en nuestra edición impresa.