Tratamiento informativo del homicidio

Desde Jaén. Soy periodista, acabo de terminar la carrera y me formo en medios de comunicación que tienen convenio con mi Universidad. Quizá soy demasiado principiante, pero lo que escribo no deja de ser una opinión, por favor no lo tome como una corrección, ya le digo que acabo de aterrizar en esto, pero creo que los sucesos que han acontecido en estos días y que he seguido, no solo porque haya tocado en mi familia, sino porque estoy lejos y me he guiado por la información de este periódico, se han redactado de una forma que me ha chocado mucho éticamente.

    16 jul 2011 / 09:54 H.

    Sigo a diario la versión online, y ver un cintillo titulado “Seguimiento del homicidio de Ángela Andrea Jiménez”, como adelanto de la versión impresa del día siguiente, me ha parecido más propio de una novela negra o un guión de Hitchcock que de un periódico cuya función es publicar una información. Esto se confirma con la actualización de la noticia en el periódico digital, que narra minuto a minuto lo ocurrido, intercalando detalles escabrosos, intromisión en la intimidad de la chica con el uso de las imágenes que aparecían en su perfil de tuenti (aunque lo tuviese público), sus últimos mensajes en la red social, además de la saña con la que fue asesinada. Sinceramente, me parece igual de cruel publicar una noticia tan detallada del dolor que pudo padecer mientras agonizaba. Creo que ha sido como matarla dos veces, y encima, la última de ellas, en público sin que nadie lo evitase. Entiendo que para concienciar sobre la gravedad de los hechos hay que situar al lector en el escenario, pero repito que el relato es más propio de una novela negra cuyo protagonista no tendría nada que ver con los lectores vecinos que habrán comprado el diario durante estos días, con la certeza de que más del 50% de los ejemplares vendidos han sido comprados por personas que conocían personalmente a la víctima. Insisto en que lo poco que sé aún es teórico compaginado con la formación en la sección de sociedad de un diario de tirada nacional, pero respalda mi opinión el código deontológico de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas en España), cuyo presidente  Manuel Núñez Encabo me hizo conocer el último año de carrera en Ética y Deontología del Periodismo. Pues bien, no solo encuentro una portada con un primer primerísimo plano que retrata el rostro de la joven, sino también la de su presunto agresor, ambas imágenes extraídas del perfil de una de sus redes sociales. Todo ello pasando al innecesario ladillo titulado “Ángela Jiménez elogia la amistad en su último mensaje de Tuenti”, que patéticamente narra el estado civil que publicaba la víctima, los gustos que tenía o los grupos y páginas a las que pertenecía (bochornoso esto último, más propio de cierto programa de Telecinco, sancionado junto con Canal Sur en su día por deleitar a la audiencia con carnaza de este tipo en el caso Marta del Castillo. Se salva que esta era mayor de edad). Escribo esto con todo el ánimo de aportar una opinión que ayude a mejorar el periódico y reconociendo la labor de su director y periodistas. Puede que la crítica sea chocante de primeras, pero espero que beneficiosa para todos de segundas.
    Leticia López