“Todos mis alumnos sacan unas notas sobresalientes”
El pasado mes de septiembre cumplió 23 años y es una emprendedora nata, de las que hace lo que le gusta y no duda en montar su propia empresa cuando ve el menor atisbo de rentabilidad. Patricia Herrera cursó Traducción e Interpretación en la Universidad de Córdoba. Cuando finalizó los estudios, comenzó a dar clases particulares de idiomas, francés e inglés, en su pueblo, Beas de Segura. El alumnado estaba contento y pronto la demanda era tal que no dudó en hacerse autónoma (lo es desde octubre de 2013) y montar su propia academia, con el apoyo de su familia, en Beas. Y, ya puestos, abrió también academias en Villanueva del Arzobispo y Sorihuela del Guadalimar.
Por si fuera poco, durante el verano de 2014, abrió también una academia en Villa del Río (Córdoba).
Sus alumnos son profesores y jóvenes universitarios que desean perfeccionar el idioma, generalmente el inglés, unos para aprobar las oposiciones y otros para sus estudios.
En la actualidad, las tres academias suman un centenar de alumnos. Para atenderlos lo más eficientemente posible, Patricia tiene contratada a una profesora de idiomas y se reparten la tarea entre las dos. “Las academias marchan bien porque los resultados son excelentes —comenta—. El cien por cien de sus alumnos, dice, no solo aprueba allí donde se examinan, sino que las notas son sobresalientes. Eso la gente lo valora mucho y está muy contenta”.
A Patricia le gustaría seguir siendo empresaria, pero otro de sus objetivos es aplicar sus conocimientos en idiomas en el sector del aceite de oliva, para las transacciones comerciales con el extranjero. “Para eso —explica—, hay que hacer un estudio de mercado y conocer la cultura del destinatario y ver las necesidades que tiene ese público. En ese sentido, la Universidad de Córdoba me ha formado bastante bien y me gustaría ponerlo en práctica”. Patricia descubrió su facilidad para los idiomas en el curso de una estancia en Southampton (Inglaterra), cuando tenía 14 años. Sus padres también eran conscientes de ello y la animaron a estudiar Traducción e Interpretación. Ahora, por si fuera poco, también estudia Derecho en Jaén.
Por si fuera poco, durante el verano de 2014, abrió también una academia en Villa del Río (Córdoba).
Sus alumnos son profesores y jóvenes universitarios que desean perfeccionar el idioma, generalmente el inglés, unos para aprobar las oposiciones y otros para sus estudios.
En la actualidad, las tres academias suman un centenar de alumnos. Para atenderlos lo más eficientemente posible, Patricia tiene contratada a una profesora de idiomas y se reparten la tarea entre las dos. “Las academias marchan bien porque los resultados son excelentes —comenta—. El cien por cien de sus alumnos, dice, no solo aprueba allí donde se examinan, sino que las notas son sobresalientes. Eso la gente lo valora mucho y está muy contenta”.
A Patricia le gustaría seguir siendo empresaria, pero otro de sus objetivos es aplicar sus conocimientos en idiomas en el sector del aceite de oliva, para las transacciones comerciales con el extranjero. “Para eso —explica—, hay que hacer un estudio de mercado y conocer la cultura del destinatario y ver las necesidades que tiene ese público. En ese sentido, la Universidad de Córdoba me ha formado bastante bien y me gustaría ponerlo en práctica”. Patricia descubrió su facilidad para los idiomas en el curso de una estancia en Southampton (Inglaterra), cuando tenía 14 años. Sus padres también eran conscientes de ello y la animaron a estudiar Traducción e Interpretación. Ahora, por si fuera poco, también estudia Derecho en Jaén.