Tinta y lágrimas por un 'maestro', José González
Esperanza Calzado /Jaén
¿Se puede añorar y llorar por alguien al que no se conoció? El que hubiera asistido a la presentación del libro 'Estudios de Derecho Civil en Homenaje al Profesor José González García' y tenga un mínimo de empatía, a buen seguro que sí. El acto fue un aplauso sentido a los valores del fallecido catedrático y un clamor porque su huella no la borre nunca el tiempo.
Esperanza Calzado /Jaén¿Se puede añorar y llorar por alguien al que no se conoció? El que hubiera asistido a la presentación del libro 'Estudios de Derecho Civil en Homenaje al Profesor José González García' y tenga un mínimo de empatía, a buen seguro que sí. El acto fue un aplauso sentido a los valores del fallecido catedrático y un clamor porque su huella no la borre nunca el tiempo.
Catedrático doctor de Derecho Civil, fue el primer secretario general de la Universidad y, como tal, dirigió durante varios años el proceso constituyente de la institución académica, que desembocó en la aprobación de sus estatutos. Estaba considerado una eminencia en su materia y así se puso de manifiesto en el homenaje. La presentación de la obra que debía ser un tributo por su jubilación estuvo plagada de voces rotas, de lágrimas contenidas, de aplausos y de mucho cariño. Porque las más de cien personas que se congregaron en el acto profesaron el amor que tuvieron y que todavía guardan por González, su viuda, Carmen Espín, y su familia.
La que fuera su esposa reconoció que era un día “importantísimo”. “Es un reconocimiento de los juristas españoles al gran hombre que fue mi marido. Agradezco a la Universidad y a la editorial Aranzadi que se hayan volcado con el trabajo. Estoy muy emocionada, con pena pero, en el fondo, con mucha alegría”, aseveró la pediatra que, en ocasiones, tuvo que valerse del pañuelo. Lo mismo hicieron sus hijos Mariano, Ana y Mamen, allí presentes y en reiteradas ocasiones mencionados como los mejores ejemplos del buen hacer de su padre.
Domingo Jiménez, coordinador de la publicación y director del Departamento de Derecho Civil, relató la larga lista de agradecimientos a los asistentes, llegados de muchos rincones de España. Lo hizo con entereza hasta que, al final, no pudo contener la emoción al recordar la humanidad de José González. “Hemos aprendido a tener su presencia de otro modo. A escuchar, dejar hacer y solo intervenir para dar una palmadita en la espalda ante las dificultades, como él hacía”, dijo con la voz rota.
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