SOS de una familia desesperada

Antonio Heras / Jaén
Catalina Rodríguez es viuda y no tiene trabajo. Ni ninguno de sus tres hijos. Su madre casi no puede moverse y sufre alzhéimer. Apenas les llega el dinero de las pensiones que reciben para comer y pagar la hipoteca. Hace año y medio, el entonces candidato a alcalde Fernández de Moya les prometió un empleo. Por ahora, sin éxito.

    24 jun 2012 / 09:57 H.

    “Llevo doce años luchando y ya no puedo más”. Catalina Rodríguez, una jiennense de 56 años, vecina de Las Fuentezuelas, se enfrenta a varios problemas acuciantes. El primero, la falta de trabajo. Ella y, también, sus tres hijos. Desde hace más de dos años. Y mientras tanto hay que pagar la hipoteca del piso en el que viven, en la calle Fuente del Alamillo, de casi 900 euros. Disponen para ello de dos pequeñas pensiones —una de viudedad, de Catalina, y otra de la hija, Eva María Gámez—. Aún restan por saldar 116.000 euros de un inmueble que ahora tienen en venta por menos valor del que lo compraron. Tanto Catalina como sus hijos no cesan en su búsqueda de empleo. Por internet, en persona, en la capital y fuera de ella.
    Incluso pidieron ayuda, en febrero de 2011, al entonces candidato a la Alcaldía, José Enrique Fernández de Moya, en una reunión en la sede del PP en la que también estuvo presente, según cuenta la mujer, Miguel Ángel García Anguita. “Nos prometió no uno, sino cinco puestos de trabajo, a toda la familia, si llegaba a alcalde: para mí, para mi madre, para mis dos hermanos y para mi pareja”, expresa Eva María. Desde entonces, tanto ella como su madre se han reunido con Fernández de Moya y con concejales del equipo de Gobierno como Manuel del Moral o Higinio Vilches, por una única razón: que cumpliera su promesa. “El balcón de nuestro piso da a la Piscina de Las Fuentezuelas. Ayer, cuando nos asomamos y vimos a todos los nuevos contratados, se nos cayó el alma a los pies”, dice Eva María. “Me puse a llorar al ver a mi hermano, porque a él le habían dicho en el Ayuntamiento que este año no contratarían a jóvenes, y al final no ha sido así”, cuenta la mujer, muy emocionada. Más información, hoy en la edición impresa de Diario JAEN