San Lucas: Al mal tiempo buena cara
Entre el calor, que iba y venía, y el agua, que también tuvo una presencia tímida, la segunda jornada de la Feria de San Lucas evidenció que el tiempo atmosférico tiene “permiso” para “colarse” en la gran fiesta jiennense, pero que en ningún caso puede ser protagonista. La historia reclama personajes de carne y hueso, ciudadanos de la capital, de la provincia y del resto de España. Los rostros que pueblan el festejo. Por ejemplo, la cara de una madre que, antes de acceder al tumulto, colocó con precisión cirujana el moño de su hija adolescente, el traje de sevillana, lista para darle vuelo a las ganas de pasarlo bien. Entonces, en torno a las dos y media de la tarde había nubes en el cielo, pero las ropas del personal eran todas livianas, más de verano, porque el sol estaba ahí y apuntaba a las espaldas. Protagonistas principales en San Lucas eran esos grupos de niñas que caminaban como quien tiene una cita: rápido, firme hacia el destino. Así se movieron dentro y fuera de las casetas, ambientadas a medida que avanzaron las horas.

Ángel Merino lamentó que el tradicional desfile de caballos fuera suspendido por la lluvia. Lo hizo, aunque subido en una carreta, cuando ya no llovía. “Es una lástima que no se haya podido celebrar. Estaba previsto a la una de la tarde. Soy de Pegalajar. Vengo desde hace ocho años. Antes lo hacía a pie”, aseguró. A su lado, al mando de los caballos estaba el joven Juan Jiménez. Ambos, pese al infortunio, parecían contentos. “No pasa nada”, agregó el mayor, el rostro sonriente. En las inmediaciones de Jaén Arena se concentró un grupo de caballistas que compartía tanto la decepción por la cancelación del espectáculo como la alegría por estar juntos, en la feria. Dentro, decenas de personas disfrutaron con la actuación del trío Kayval, entre otros artistas. El baile —y la música— propiciaron que dos niñas muy pequeñas no dudasen en moverse al ritmo de pasodobles.
Despliegue. Llamaron la atención actores disfrazados de Mickey Mouse. Igual aparecía uno en la típica cuesta del recinto que otro, idéntico, pero con guantes, se camelaba a un grupo de menores. El roedor icono de Walt Disney no entiende de estaciones: la fiesta es su reino. También exhibió magia Jesús Jaén, que encandiló a los pequeños que participaron en la cita infantil celebrada en la caseta del sindicato CSIF. Reinaron el buen ambiente y la concordia pese a que el telón de fondo —el cielo “ennegrecido” que “informaba” de la luvia fina que iba a caer— no era el mejor. Las atracciones pusieron color a un encuentro de cientos de personas. Padres acompañaban a sus hijos para que se montaran en ponis, algunos de verdad y otros de juguete. La estructura recreativa “El sapito loco” demostró que hay cosas que las nuevas tecnologías no pueden “tumbar”: bastó ver la felicidad de los más jóvenes.
Una madre y su pequeña aprovechaban el momento justo antes de la lluvia para bailar una enfrente de la otra, como si se imitaran.
José Luis Laserna, de Los Baezanos, demostró en directo cómo se prepara una garrapiñada. Los comerciantes compartieron el discurso en términos comerciales: las cuentas iban “piano piano”, pero hay tiempo, mucho San Lucas por delante. Al cierre de esta edición, la Policía Local y miembros del dispositivo de Seguridad de Cruz Roja confirmaron a Diario JAÉN que no había incidencias de gravedad. Llegó la lluvia y una pareja acudió presta a comprar un paraguas. Hubo quien fue a las casetas para protegerse de unas gotas que duraron muy poco. El tiempo no pudo evitar escenas muy de San Lucas, como la de una familia al completo unida por un brindis junto a un puesto de vino. Personas anónimas. Desconocidos y protagonistas de la gran feria.