Profesor miseria

Tenemos un 84,32% de posibilidades de perder todo el dinero invertido en la Lotería de Navidad. Tenemos, además, un 10% de probabilidad de no ganar nada, de nada. El descubrimiento agorero lo tiene a gala la Universidad San Pablo CEU que pone por escrito lo que ya sabíamos. Gañanes. Cuánto ocio mal enfocado.

    21 dic 2008 / 12:41 H.

    Matemáticos y estadísticos aburridos nos dicen unos días antes de nuestra cita con la suerte que tiramos el dinero. Cuando mañana nos crucemos con el azar, confiamos en que se pare, nos salude, nos pase la mano por el hombro y quedemos impregnados de la fragancia efímera de la fortuna. Es la confianza eterna en la suerte, en que ésta puede cambiar. Es, si se quiere, la creencia en que algo que se escapa al control se ponga de nuestro lado. Sí, el mecanismo es simple e infantil, pero nos acompaña de por vida. Si cada día, cuando se levanta el telón, no tuviéramos la ligera esperanza de que lo que esta por llegar será bueno, respirar sería una tarea forzada. Por eso nos agarramos con fe ciega al 5,68% de oportunidades de ganar algo, ya sea con el salvoconducto de un décimo de lotería o con la probabilidad de que la ruleta de la vida pare la bolita en nuestra casilla. En un relato de Capote, un rico compraba sueños a cambio de dinero. Porque, los sueños, al fin y al cabo, aunque no coticen en bolsa y no tengan estadística a que agarrarse, son un bien demasiado preciado. A aquel rico lo llamaban profesor Miseria y, al menos, sabía de la importancia de lo intangible.



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    Se llama Lionel NeyKov y su buena canción ha sido la elegida para acompañar los anuncios de la Lotería Nacional. Aunque tenga voz de negro cincuentón, es un joven neoyorquino al que la fortuna y el “youtube” le han premiado, por lo pronto, con 20.000 dólares.