27 abr 2014 / 22:00 H.
Desde Úbeda. Desde el 4 al 27 de abril, la sala de exposiciones “Pintor Elbo” del Hospital de Santiago ubetense se está vistiendo de largo mediante la exposición 2014/2014 “Una década de color”, de la artista ubetense Noni Trillo. Su extenso currículo profesional así lo avala: expositora incansable de sus trabajos en gran parte de la geografía nacional (Madrid, Málaga, Jaén, Granada) y en el extranjero (Holanda, Suecia, Francia); formada como pintora en las Escuelas de Artes y Oficios de Úbeda y Baeza; presidenta y fundadora de la asociación de artistas plásticos “Atenea XXI”; socia y colaboradora de la asociación “Acuarelistas de Andalucía”; pintora permanente de las Galerías “Gaudí” (Madrid) y “Realarte” (Úbeda). Cuando se va recorriendo esta exposición, con atención pausada, resaltan sus distintos técnicas y estilos en cada una de sus creaciones artísticas (óleos y acuarelas), producto de su larga trayectoria en el oficio de pinta. Su amigo (y también pintor) Martín Gálvez, de una manera críptica pero hermosa y literaria, bien que la biografía en el programa de mano. En algunos de sus cuadros se palpa la huella de la pintura colorista e impactante de Antonio Roa (artista natural de Torreperogil, Jaén). Noni Trillo tiene ascendencia en el arte de pintar con brochazos fuertes conformando un impactante impresionismo, articulando manchas de colores cálidos (principalmente); en las que no faltan los fríos y complementarios, que capta, al instante, la atención del visitante que queda “empatizado” de su atrayente universo cosmogónico. Sus múltiples huellas vivenciales sabe convertirlas en creaciones originales que muestran su trayectoria viajera y artística: alpujarreña, ubetense, serrana, naturalista, recreando universos vívidos, recuerdos amados, sensaciones transmutadas, a través del genuino color de su paleta y/o pincel. En su quehacer cotidiano hay inspiración, oficio y celo, conformado a través del trabajo constante y diario, siempre buscando el numen, siempre trabajando sobre su caballete y en su estudio, con su mente en continua ebullición, con tal de convertir una idea, cualquier huella anémica, en una palpable plasmación significativa. Y además, siempre enseñando el noble arte de la pintura, que es como más se aprende en realidad. Gracias a sus múltiples amistades y contactos “Atenea XXI” pervive, siendo su alma máter. Ojalá Dios la premie con salud durante muchos años para que no ceje en el empeño y pueda seguir estando al frente de esta asociación de artistas plásticos que tanto engrandece a nuestra patrimonial ciudad; y para que siga trabajando siempre con su especial imprimación colorista, con el loable fin de que sus creaciones sirvan de asueto visual a todo visitante de esta exposición (u otras muchas que realice); o para que cualquier persona que tenga un cuadro de Noni Trillo en su casa, cual si fuese un trocito de su corazón creativo, sienta las sensaciones dulces y emotivas de su autora. Acuarelas sobre papel arches, acuarelas de colección privada, óleos sobre lienzo de distintos tamaños, se nos muestran como pobladores de su maravilloso mundo inspirativo y visual que viene a saludarnos en cuanto nos acercamos a mirarlo. Campo, ciudad, flores, forman el luminoso firmamento de su obra que desprende la ambrosía de su autora, artista hecha desde abajo, a base de pasión, constancia, sabiduría y tesón diarios, siempre aprendiendo del que algo le pueda enseñar y aportar; y, a la vez, mostrando a sus alumnos su maestría, su oficio de pintora que no termina nunca de ascender en la difícil escala de la creación artística: marinas, pantanos, casas solitarias, prados, olivares, Úbeda en sus cerros, con colores fuertes y cálidos donde predominan los rojos en grácil mezcla con azulados y verdosos. Para cualquier artista vender un cuadro es como desprenderse de un hijo al que tanto se ama pero para el que no se tiene tiempo ni peculio para alimentarlo, pues sus hermanos (al ser tantos y en continuo crecimiento) dificultan su mimo y cuidado, por lo que prefiere sea otro padre putativo quien lo disfrute y mime para siempre.