Padres en lucha para garantizar las seguridad de sus hijos

Esperanza Calzado /Jaén
Están dispuestos a llegar hasta el final porque sus hijos son lo más importante de sus vidas. Padres del colegio Jesús y María denuncian el estado de 'abandono' de los alrededores del centro y alertan de los peligros que corren los niños por algunos desperfectos. El Ayuntamiento se compromete a dar respuesta a la mayor parte de las quejas.

    06 mar 2013 / 11:43 H.

    No aguantan más y quieren que las administraciones escuchen sus peticiones. La Asociación de Madres y Padres del colegio Jesús y María y el propio centro han pedido, en reiteradas ocasiones, que se lleve a cabo un plan de mejora de los alrededores. Tanto es así que, según fuentes de la dirección, desde el año pasado se han presentado cinco escritos de denuncia sin que les hagan caso. Es más, ni tan siquiera les contestaron.
    ¿Dónde está el origen de este malestar? En un cúmulo de pequeñas deficiencias que ponen en peligro la seguridad de los escolares que, día a día, van al centro. Así lo explican María José García y Juan Soria, presidente y vicepresidente de la asociación.
    Los padres se topan con el primer problema nada más entrar a las instalaciones. En el patio donde los menores hacen cola antes de entrar en clase hay unos árboles de grandes dimensiones que necesitan ser talados. El lunes, con las fuertes rachas de viento que hacían —hasta 117 kilómetros por hora en Martos y Villarrodrigo— más de un progenitor optó por llevar a su hijo dentro del edificio antes de tiempo e, incluso, presentar una queja ante la dirección. Y es que están curados de espanto porque la rama de uno de ellos ya cayó sobre el tejado y causó la rotura de algunas de las tejas.
    El segundo conflicto se encuentra en el límite del colegio y las graderías del antiguo Hípico.  García y Soria explican que en esta zona —separada de los niños por unas simples rejas— hay una acumulación de gatos y en ocasiones concretas ha habido roedores. Denuncian que es un foco de infección e insalubridad, por lo que exigen la limpieza.
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