14 mar 2014 / 23:00 H.
La campaña de recogida de la aceituna en la provincia es fundamental para la economía de Jaén y de sus olivareros. De ella dependen también miles de familia jornaleras, nacionales e inmigrantes, que tienen en los jornales de la aceituna su tabla de salvación económica. La precariedad que conlleva la crisis de estos últimos años hace que proliferen situaciones de abuso por parte de empresarios que pagan jornales muy por debajo del convenio estipulado. La vulnerabilidad de los inmigrantes es especialmente sangrante en estos casos y su perfil idóneo para quien es capaz de regatear un salario justo. Por tal motivo, junto a la denuncia que realizan sindicatos como UGT, se requiere la presencia efectiva de la Administración para luchar contra esta lacra. Al igual que las inspecciones en cortijos y otras iniciativas lograron ofrecer unos servicios básicos públicos o privados para los jornaleros que vienen de fuera, también es fundamental que, ahora, se centren en inspeccionar las condiciones de trabajo que se dan en los tajos. Crónico es también ya la discriminación que vive la mujer en las cuadrillas de trabajo o, directamente, evitando su contratación. Un rechazo que debe ser atajado y que puede verse perseguido judicialmente si prosperan las denuncias de jornaleras que fueron rechazadas o que no renovaron su trabajo en cuadrillas hechas desde hace años.