“No tengo dudas de que fue él quien me apuñaló”
Juana María es una mujer con mucho miedo. Su mirada es inquieta y su discurso cambia de tranquilo a angustiado con tremenda facilidad. Está en tratamiento médico desde que, el pasado Día de Reyes, su vida giró de repente. Está segura de que volvió a nacer o, lo que es lo mismo, que pudo morir a las ocho y media de la mañana en la Ronda de la Misericordia. Iba a trabajar cuando un hombre se le acercó.
“Lo vi que caminaba desde el final de la calle. No me dio buena espina. Llevaba los puños apretados, salvo los dedos índice y corazón de la mano derecha. Ahí escondía la hoja de la navaja. Cuando me crucé con él, sentí alivio. Pero, nada más sobrepasarlo, sentí que me agarraba por la espalda. Me puso el arma en el cuello. Pudo robarme el bolso y echar a correr, pero me apuñaló”, cuenta Juana María. “Solo pensaba en defenderme, en soltarme de allí y en escapar. Me lancé a un coche que conducía una chica. Luego, una pareja me ayudó. Aún lo recuerdo mirándome, parado, con unos ojos de odio”, relata. Juana María cuenta que sintió cómo el arma la golpeaba en varias ocasiones. Tres le perforaron la piel. El parte médico describe una puñalada de 7 centímetros debajo del pecho, otra de 5 en la axila y otra herida más en la mama.
La Policía Nacional detuvo a Mohamed Rachid. Lo presentó ante un tribunal y fue juzgado. La sentencia lo condenó a 25 años de prisión por siete delitos de robo con violencia y uno de lesiones. La Justicia dictaminó que fue él quien apuñaló a Juana María para quitarle el bolso, aunque le imputa seis robos más, que se cometieron durante esos días. La principal prueba fue que las siete víctimas lo reconocieron en el proceso de instrucción y durante el juicio sin duda alguna. Con la ley en la mano, Mohamed Rachid cumplirá condena hasta enero de 2026. Sin embargo, su mujer, Macarena Santiago, anuncia que acudirá hasta la Corte Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo porque está segura de que Mohamed Rachid es inocente. Tal y como publicó Diario JAÉN —el pasado 30 de septiembre—, tiene claro que se vulneraron sus derechos fundamentales. Asegura que la investigación policial fue deficiente, que la instrucción judicial solo duró 16 días y que no dejó margen para la defensa, que hay pruebas que no se investigaron (sostiene que el autor fue otro marroquí con semejanzas físicas que huyó después de que detuvieran a Mohamed Rachid) y que su ficha policial se filtró y circuló por los teléfonos móviles, lo que pudo influir en la rueda de reconocimiento —el Juzgado número 4 de Jaén lo archivó después de reconocer que existe delito al filtrarse una ficha policial, pero dictaminó que era imposible encontrar al responsable—.
“Lo señalé en la rueda de reconocimiento porque estoy segura de que fue él. Si hubiera tenido alguna duda, no lo habría hecho”, afirma Juana María —las otras seis mujeres hicieron lo mismo—. Asimismo, sostiene: “Estoy cansada de que a mi verdugo se le presente como un inocente. Siento terror cuando salgo a la calle. Aquella mañana, me partió la vida y, si no llegan a auxiliarme, tal vez me la hubiera quitado”. Juana María siente que se ha hecho Justicia, pero no se le olvidan sus “ojos de odio”. Sostiene que Mohamed Rachid tiene que pagar su condena en prisión. “Su esposa no es una mujer coraje. Yo soy la que tengo que echarle mucho coraje para salir a la calle. Y, a veces, ni siquiera lo consigo”, concluye.