Los jiennenses recuerdan sus experiencias como reclutas

Infierno para algunos y oportunidad de salir del entorno  cotidiano para otros, el Servicio Militar Obligatorio persiste en la memoria de quienes lo hicieron. Jiennenses que, por un tiempo, vistieron de soldados reconocen que fue un 'tiempo perdido'. Otros vivieron la 'mili' como una experiencia enriquecedora.
Salida forzada del hogar, despedida de familiares y amigos, cabeza afeitada y a desfilar.

    30 jul 2012 / 10:27 H.

    La patria llamaba a jóvenes de toda España destinados a cumplir una misión: conocer las Fuerzas de Seguridad del Estado. Así fue hasta que el Gobierno de Aznar abolió la “mili” el 31 de diciembre de 2001, hace casi once años. El Servicio de la Defensa de la Patria fue declarado obligatorio por la Constitución democrática de 1869 y universalizada por la Ley de Reclutamiento de 29/06/1991, según rezan los diplomas acreditativos entregados a los miembros de la última promoción, la de 2001. Varones de Jaén —y del resto del país— tuvieron, en muchos casos, que abandonar sus casas para cumplir con un deber que obstaculizó los planes de quienes estudiaban o  conseguían un trabajo. “Fue un retraso, un tiempo que me robaron”, “perdí tiempo y dinero” son declaraciones típicas de personas que acudieron a la “mili” a sabiendas de que era una inversión poco rentable para su futuro. La unión que hicieron con compañeros en idéntica situación es la principal nota positiva que rescatan los reclutas forzados.

    Fran Cano / Jaén
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