Los cines Cervantes y Alkázar, en busca de dueño o arrendatario
No todos los días tiene uno la oportunidad de comprar o alquilar un cine. Pues ahora, en Jaén, hay dos: el Cervantes y el Alkázar. Los acaba de incluir en su cartera una inmobiliaria de la capital, Pacheco de Pablo, aunque no ha trascendido el coste de las operaciones ni el número de interesados.
No todos los días tiene uno la oportunidad de comprar o alquilar un cine. Pues ahora, en Jaén, hay dos: el Cervantes y el Alkázar. Los acaba de incluir en su cartera una inmobiliaria de la capital, Pacheco de Pablo, aunque no ha trascendido el coste de las operaciones ni el número de interesados.La inmobiliaria Pacheco de Pablo tiene desde hace dos semanas, en su cartera de locales en alquiler y venta, dos bastante curiosos. Se trata de los cines Cervantes y Alkázar. El primero, situado en plena calle Bernabé Soriano, conocida popularmente como La Carrera, una de las vías más transitadas y una de las de más renombre comercial desde hace décadas en la ciudad. El segundo, no lejos de allí, en Muñoz Garnica, a solo unos pasos de la Catedral y de la Plaza de San Francisco. Los dos emplazamientos son, por tanto, destacables. Pero quizás es mayor el valor sentimental para cientos de jiennenses.
La agencia de la propiedad se hizo con las llaves de estos dos locales a comienzos de mes. Puso unos anuncios de “Se vende” y “Se alquila” sobre los propios carteles de los antiguos cines, y desde entonces espera las llamadas de los interesados, aunque la inmobiliaria es consciente de que darles salida puede resultar arduo.
“Para el que tenga dinero y pueda invertirlo allí, el Cine Cervantes, por ejemplo, es un edificio emblemático, en La Carrera”, argumenta una de las trabajadoras de Pacheco de Pablo. “Por dentro está exactamente igual que antes, con sus butacas”, añaden desde la agencia, que no pueden facilitar casi ninguna información —en lo relativo al precio o las condiciones, nada— debido a las claúsulas de confidencialidad firmadas con el propietario de los antiguos cines.
Sobre los usos para los que puede ir destinado un espacio como el del Cervantes, desde la agencia se lanzan algunas propuestas: “Se puede poner una cafetería o un restaurante de lujo”, comenta una de las trabajadoras.
Claro que, además del coste del alquiler o la compra, depende de la opción escogida, hay que tener en cuenta la inversión destinada, casi de manera obligada, para el acondicionamiento del lugar. Sobre todo si se tiene en cuenta que es difícil que vuelvan a usarse para la proyección de películas. David Cobo, último gerente del Cervantes, comenta que se hizo un estudio del Alkázar y de cuánto costaría arreglarlo para volver a “arrancar con otra actividad”. “Calcularon que unos cuarenta millones de pesetas, es decir, 240.000 euros”, cuenta Cobo. “Y además, pagar el alquiler, y amortizarlo”, afirma. “Lo mejor sería que los cogiera una empresa para hacer algo de cine también, pero renovándolo, y hacer algo muy atractivo”, concluye Cobo. Antonio Heras / Jaén