Los albergues llaman a los temporeros
Segundo día: La ocupación de los albergues crece. La desesperación por encontrar un empleo hace que cientos de temporeros no arrojen la toalla y vengan a Jaén con la esperanza de lograr jornales en la aceituna. Saben que resultará muy difícil, pero sentados en su casa no los conseguirán. Siguen llegando.
'¿Qué perdemos? Pasamos frío, estamos de un lado a otro en el autobús. Vivir aquí —por el albergue— no es cómodo. No le gusta a nadie, pero necesitamos un trabajo para comer'.
'¿Qué perdemos? Pasamos frío, estamos de un lado a otro en el autobús. Vivir aquí —por el albergue— no es cómodo. No le gusta a nadie, pero necesitamos un trabajo para comer'.
Así de rotundos son los temporeros que están en el albergue de la capital. El mensaje de todos resulta muy similar, al igual que la relación con los periodistas. Quieren salir en los medios cuando les toque la lotería, pero no cuando están en una red de albergues para recibir comida, techo y billetes de autobús mientras que sueñan con un trabajo en el olivar que les genere algunos ingresos.
El albergue de la capital abrió el lunes. Esa noche registró 64 temporeros. Comieron arroz con mero y pronto cayeron rendidos en sus camas. Ayer, el número de parados que viene a Jaén de otras provincias —o países— crecía. La red de acogida es única en España. Nadie da la oportunidad de comer, dormir y viajar gratis a desempleados que quieren ser jornaleros del campo. Por eso, hay muchos que vienen a probar suerte. Si la primera noche durmieron 64 personas, ayer —a las ocho y media— ya había unas 80. Además, en la puerta del albergue se veía que aún podría entrar alguno más. En dos días se han atendido a 135 temporeros. Si anoche quedaban 80 para dormir está claro que los otros 45 ya están por la red de acogida de la provincia en busca de un tajo aceitunero.
Enrique Alonso /Jaén
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