Las rebajas y el parón del consumo tiran los precios
Los precios bajan en Jaén. 'Bien', 'ya era hora', ' a ver si siguen así' o, incluso, 'yuju' podrían ser las reacciones lógicas, aunque la caída del Índice de Precios de Consumo -IPC-, generalmente, no siempre es buena para el 'pulso' económico porque hay empresas que se ven obligadas a vender más barato.
Las rebajas y el parón del consumo han tirado el IPC. Los precios bajaron el 1,4% en enero, lo que se traduce en que los bienes y servicios que se compraban en diciembre por 101,4 euros, ahora, vuelven a estar a 100. El indicador beneficia a las familias cuando adoptan el rol de consumidores porque compran más barato, lo que, sin duda, se muestra como una buena noticia. En cambio, esta realidad tiene otra “arista” que se ha de tener en cuenta, como es que las familias no solo son consumidores, sino también —a la par— trabajadores o empresarios y aquí llega el problema.
Si los precios bajan de forma continuada —deflación—, las empresas venden más barato, lo que se traduce en una pérdida de competividad. Por ello, para poner sus productos y servicios en el mercado —seguir vivas— tienen que reducir sus costes porque contarán con menos ingresos, lo que se traduce en despidos, bajadas de sueldo o, incluso, cierre de negocios. De ahí que las ventajas de las familias al comprar más barato se pueden traducir en riesgos cuando adoptan el rol de empresarios y trabajadores.
No obstante, la bajada del IPC no se puede considerar como el inicio de la senda hacia la deflación porque hay motivos justificados y coyunturales —como las rebajas—, pero hay que tener cuidado con esta amenaza porque si se revisan los indicadores de la economía jiennense se constata que existe un parón en el consumo. No obstante, esto se ve en los datos, pero se muestra con mucha más claridad en la calle. Solo con analizar la predisposición de las familias al gasto queda muy claro. La bajada del IPC del 1,4% quiere decir que los jiennenses compran más barato que el mes pasado. En cambio, los bienes y los servicios están más caros que hace un año (el 1,7%). Las rebajas han hecho que la ropa y el calzado bajen los precios el 16,4%. Sin embargo, si se repasan los demás sectores se palpa una tremenda atonía —ni suben ni bajan— motivada por un consumo que parece moribundo. No hay duda de que hay jiennenses que lo pasan mal y otros tienen miedo a gastar porque no saben lo que les vendrá. Solo hay un apartado con un incremento significativo, que es el del transporte. Obedece a la tendencia de los carburantes que, en las últimas semanas, no paran de subir. Enrique Alonso /Jaén