José Javier siente los abrazos de la ciudadanía
En ocasiones, un abrazo es el empujón necesario para dibujar una sonrisa en el rostro, a pesar de la delicada situación que se atraviese.

La lucha de los familiares y amigos de José Javier Paulano, el menor afectado por una fuerte leucemia y que ha atravesado varios procesos de quimioterapia, inicia hoy otro paso para permanecer en la batalla por su vida. Con el lema “Todos con José Javier”, alrededor de ciento cincuenta personas se reunieron en la Plaza de Santa María para animar al adolescente de diecisiete años, que mostró su gratitud por el movimiento originado. “Estoy muy contento. Todos los que me acompañan son un apoyo moral increíble y me ayudan porque sé que están ahí. Ahora, a esperar. Estoy un poco nervioso por el ingreso, ya que no es agradable. Me encuentro bien porque llevo más de un mes fuera y estoy, dentro de mi estado, en buena forma física”, admitió José Javier Paulano.
Su madre, Raquel Fajardo Bautista, tiene fe en el proceso. “Hemos hecho convocatoria por el ingreso de José, que es un poco complicado, con una quimioterapia fuerte. Como siempre, quiero hacer un llamamiento a la donación, para que nos hagamos una analítica, que es algo muy simple, un pinchazo de nada, puesto que hay mucha gente que necesita ayuda. Son tres semanas de tratamiento, que es muy agresivo, sobre todo con el aparato digestivo. Somos fuertes y hemos pasado lo peor. Ahora hay que seguir luchando hasta que llegue nuestro salvador”, dijo la progenitora.
Fajardo afirma que estas reuniones son “en nombre de todos”. “Este es mi hijo y con él hasta el fin del mundo, pero tenemos que ser conscientes de que hay gente que muere porque no hay ningún tipo de información de lo que es una donación de médula. En ningún momento es peligrosa y estás salvando una vida”, asevera. Madre e hijo expresan una entereza digna de elogio a pesar de las consecuencias que los procesos pueden acarrear: “Hay que ser conscientes de que si mi hijo no encuentra un donante de médula, sabemos cuál será el final. Me cueste lo que me cueste y llegue hasta donde llegue, yo lo voy a encontrar”. Acto seguido se desplegó una pancarta que rezó: “Quiero que sepas que siempre estaré contigo, aunque en estos momentos no pueda. Te quiero, hijo”. Emocionados, ambos se fundieron en un abrazo entre los aplausos de ánimo de los presentes.