JaénModa. Desfile nupcial bajo la Catedral
Diana Sánchez/Jaén
La moda jiennense volvió a salir a la calle para mostrar, a la ciudadanía, diseños creados para ocasiones especiales. Vestidos de fiesta, peletería y novias fueron las joyas que cinco firmas mostraron ante un escenario de lujo: la Plaza Santa María dominada por la Catedral de Andrés de Vandelvira.
La moda jiennense volvió a salir a la calle para mostrar, a la ciudadanía, diseños creados para ocasiones especiales. Vestidos de fiesta, peletería y novias fueron las joyas que cinco firmas mostraron ante un escenario de lujo: la Plaza Santa María dominada por la Catedral de Andrés de Vandelvira.
Pasear por la Plaza Santa María un sábado por la tarde y encontrarse un desfile nupcial es un acontecimiento muy normal. Sin embargo, ayer, el espacio dominado por la Catedral de Jaén fue escenario de una gran celebración en la que no solo paseó una novia, sino varias. En la tercera jornada de JaénModa organizada por la Cámara de Comercio que celebra su 125 aniversario, las modelos lucieron las propuestas de cinco firmas, entre las que destacaron los diseños para celebraciones. La experiencia del comercio Tejidos el Carmen combinó modelos destinados a jóvenes y señoras. Piezas de peletería en las que la firma jiennense mostró los actuales chalecos de visón tricotado y de pata de zorro. Propuestas que acercan las pieles de animal en complementos como los gorros y los bolsos, y para las más clásicas, los tradicionales abrigos de visón.
Para las chicas que preparan su gran día, el de su boda, la marca Jesús Peiro, mostró ocho diseños creados por Mercedes Segarra en los que los volúmenes en las faldas demostraron que son el último grito en vestidos de novias. De esta forma, sobre los diferentes colores de piel de las maniquíes, los blancos rotos se impusieron con toda una variedad de tejidos. Telas como las organzas de sedas, los encajes, el “chantilly”, así como el tul micado, el raso, la gasa o los brocados sirvieron de base para aplicaciones en plata, piedras preciosas, broches nacarados y lazos en forma de pétalos y mariposas. Novias actuales, sencillas y elegantes desfilaron a los pies del templo de Vandelvira sin olvidar el complemento base: el velo.
Los pasteles de los vestidos de fiesta con los que Ana Torres inauguró la pasada edición de Cibeles Novia endulzaron la imponente plaza con las piezas de su colección Dulce acuarela. De cortes asimétricos y con las tendencias de moda como son los flecos, las propuestas de la firma bamboleaban con frescura sobre los cuerpos de las modelos. “El movimiento es muy característico en esta temporada”, afirma Lorena Torres. Un elemento esencial para conseguir este efecto se apreció en los tejidos, como el “chantilly” francés o el “gipur”, que se mostró en una gabardina para darle un “look” más sofisticado. Con el fin de romper el protocolo, Torres se atrevió con los tocados para los vestidos largos. El remate de la muestra fue un espectacular vestido de novia de la colección Esencia primaveral. Una joya de escote de nube y cuerpo cubierto de jaretas elaboradas a mano. Una creación de raso de seda blanco óptico con una inusual capa de “chantilly” y volantes.
Los tules tintados con una paleta cromática imperada por el azul petróleo, el berenjena y el magenta predominaron en los diseños que la firma Élite Novias, de Pilar Nieto, presentó sobre la alfombra roja. Modelos para dar un toque de fantasía a las celebraciones especiales en las que los tocados muy elaborados y voluminosos también destacaron. Mientras, para la protagonista del enlace, Élite Novias seleccionó un vestido de seda natural, plisado, con falda cargada de volumen con rosetones. Un sencillo diseño de palabra de honor en blanco roto.
Jugando con la majestuosidad de la Plaza Santa María, Hermanos Cardú, aprovechó la alta costura de sus diseños para mostrar vestidos llenos de pedrería, tricotados y bordados. En cuanto a las telas, la firma apostó por una exclusividad con una seda en beige y negro azabache, creada por una edición limitada de Balenciaga. Patronaje muy cuidado, con cortes limpios que también se vieron en los modelos para chicos. Para ellos, Cardiú mostró colores atrevidos con trajes de cuadros, pata de gallo y pajaritas. Un desfile que cerró la jornada al ritmo del saxofonista Kuka Morales.