Ingeniera de su camino vital

Hizo la maleta, besó a sus padres y tomó un avión con destino Hamburgo. Al poco de aterrizar ya trabajaba como ingeniera de Caminos. María de los Ángeles Moral llegó, vio y venció. Es otro de los talentos autóctonos que emigran de la provincia debido a la falta de empleo en España.

    11 mar 2012 / 11:07 H.

    Esta mujer entendió que o se iba al extranjero, o se quedaba en casa sin trabajo. La cola del INEM o la aventura. La disyuntiva no admitía análisis. El 4 de enero, abandonó la tierra del olivo con el arrojo y la ambición de los inconformistas, personas que dejan poco margen al destino porque saben que sus decisiones definen los senderos de su vida. Y de caminos entiende esta jiennense. También de puertos y canales. “Escuché a mucha gente decir que en Alemania buscaban a gente cualificada. Conseguí una beca destinada para desempleados. Elegí Alemania y aquí estoy”, comienza su relato. El proyecto Movimentoring resultó el punto de partida de su exitoso viaje. De ser una de las seleccionadas a trabajar en la empresa Eggers GmbH de Hamburgo pasa casi el mismo tiempo que dura un vuelo. Salió del aeropuerto con la tranquilidad de saber que un contrato laboral la esperaba. Pero no todo fue tan rápido. “Lo pasé mal al comienzo con el asunto del idioma. Todavía es difícil. Poco a poco voy cogiéndolo”, asegura con elocuente mezcla de confianza y nervios. Si bien aprender alemán supone un reto tan complicado como necesario, estar lejos de sus seres queridos es una realidad que “duele”. “Fue duro decir adiós a mis amigos y a mi familia. Pero pienso que cojo un avión y en tres horas estoy de vuelta”, relativiza. De hecho, el pasado fin de semana disfrutó de la compañía de los suyos. No deslumbró el sol andaluz que tanto añora, pero sí brilló el reencuentro hogareño, la esencia de la fugaz visita.  Más allá de la conquista laboral que ha protagonizado, Moral destaca de su experiencia la idea de saltar al ring de sus miedos y batirlos para que no “pesen” en la maleta. “Te haces más fuerte”, afirma, consciente de que hay muchas personas que lo han logrado y otras tantas que están por intentarlo. En 2011, 6.451 jiennenes trabajaron en el extranjero, según el Instituto Nacional de Estadística. “Se qué es normal que haya gente con el temor de irse a otro país con una cultura diferente. Pero les animo a intentarlo. Además, a donde vayan seguro que hay miles de españoles. Y también algún jiennense para recibirlos”, ríe. Lo afirma con el respaldo de su éxito y porque no cree que exista una generación perdida. “Hay muchos estudiantes formándose. Lo único que necesitan es experiencia en un trabajo. Pueden conseguirlo fuera y después volver a casa”, dice. Es el camino que invita a recorrer a quienes duden de si partir o esperar a que mengüe la crisis. Y es el sendero que ella eligió y que le permitió ver las aguas heladas, diez años después, del lago Alster. Una feliz historia que bien vale dos reportajes, sea en el “Hamburger Abendblatt” o en Diario JAEN.
    Fran Cano / Jaén