Esperanza ante el nuevo año
Trabajo, que se acabe la crisis, que la situación mejore, que los políticos se pongan de acuerdo para hallar la salida a un laberinto que ya tiene a casi toda la sociedad desesperada. Estos son los deseos que más se van a a repetir esta noche, en la que se brinda con una sonrisa inasequible al desaliento, cargada de esperanza, a pesar de todo.
Trabajo, que se acabe la crisis, que la situación mejore, que los políticos se pongan de acuerdo para hallar la salida a un laberinto que ya tiene a casi toda la sociedad desesperada. Estos son los deseos que más se van a a repetir esta noche, en la que se brinda con una sonrisa inasequible al desaliento, cargada de esperanza, a pesar de todo.Una vez despejada la duda maya sobre el fin del mundo, el reloj de arena de 2012 agota sus últimos granos y ya está preparado, aún envuelto, reluciente, el de 2013. A pesar de los pesares, de la crisis galopante, del paro sangrante que azota la provincia, de la paupérrima campaña de la aceituna, esta noche, con casi total seguridad, no faltarán las viandas y las bebidas, la compañía de familia y amigos en torno a una mesa para celebrar la llegada de Año Nuevo. Aunque los supersticiosos miran de reojo un número que acaba en el fatídico doce más uno, los deseos que se lanzan entre brindis y uvas puede que sirvan como corriente de optimismo, de empujón que impulse a los jiennenses en la cuesta de enero y en la entrada de un año que, aunque los economistas y los políticos vaticinan nefasto, al menos en el primer semestre, puede ser una oportunidad para que jiennenses, andaluces y españoles demuestren de qué pasta están hechos. Que el esfuerzo y el tesón hacen, a veces, milagros. Que las sonrisas y los pensamientos en positivo acaban con maldiciones, males de ojo y agencias de calificación. Que la situación, algún día, tiene que remontar, aunque solo sea por inercia.
Una muestra de esa buena disposición, de ese poner al mal tiempo buena cara, lo ofreció el Coro Romero Desde Adentro de Mengíbar, que hizo disfrutar al personal y a los pacientes del Hospital Materno-Infantil con una serie de villancicos. Se trata de una tradición que el grupo celebra el día de Navidad pero que, este año, tuvo que postergar hasta ayer. En cualquier caso, el objetivo era el mismo: hacer olvidar, durante unos minutos y gracias a la música, las razones de su estancia.
Y como este coro, múltiples colectivos, asociaciones y particulares que ofrecen su tiempo, cuando no su dinero, para organizar actividades cuyo único fin es dibujar una sonrisa a los más necesitados no solo en Navidad, sino en cualquier época.
Hoy, de cualquier modo, se vive la última jornada laboral del año con emoción anticipada. Algunos todavía tienen que comprar las uvas típicas de la Nochevieja, el cava, la sidra. Los planes para la noche son variados: cenas familiares, reuniones entre amigos, en casa o en un restaurante. Los cotillones, hace unos años tan de moda, son ya la opción minoritaria. Las fiestas en salas de celebración o, directamente, en los hogares, son más habituales. El fin, eso sí, es el mismo: recibir 2013 con sincera alegría. Antonio Heras / Jaén