Especial IFQuesada | Larva y Huesa duermen en vilo

La madrugada del martes al miércoles no fue tranquila para los agentes que formaban los 13 retenes que trabajaron, sin descanso, para que las llamas no llegaran hasta los núcleos urbanos más cercanos.

09 jul 2015 / 10:51 H.

Tampoco fue sencilla para los vecinos de Larva y Huesa, que permanecieron en vilo al comprobar la proximidad del fuego, no solo por el olor y la ceniza dispersa en el aire, sino por la imagen real de que el incendio estaba a su lado. Lo certificaron las imágenes compartidas por los propios vecinos, así como por los agentes del Infoca. Al pie del cañón, como reza la expresión, estuvieron sus alcaldes, Ángel Padilla y María de los Ángeles Leiva, que, en todo momento, quisieron mandar un mensaje de tranquilidad a sus convecinos. No lo lograron mucho, sobre todo si se tiene en cuenta que las llamas se quedaron a cinco kilómetros de Larva y a tres de Huesa.

“La noche ha sido un verdadero infierno para nuestros compañeros en el incendio forestal del Quesada”. Así definió el Infoca cómo fueron las tareas de extinción llevadas a cabo durante la noche, que calificaron de “intensa”. Lo sabe bien, por ejemplo, Alberto García. Es conductor de autobombas y uno de los que se incorporó a las labores durante la jornada de ayer. “Las condiciones meteorológicas son extremas y la noche ha sido muy complicada”, reconoció. No recuerda que se haya producido un fuego de tales dimensiones en la provincia de Jaén desde hace, por lo menos, cinco años. Es por eso que hizo hincapié en ser muy cauteloso en el bosque y no caer en conductas que puedan conllevar peligro, como encender un fuego o tirar una colilla.

Por la noche, se quedaron trabajando trece retenes, seis autobombas, el director y el subdirector del Centro Operativo Provincial, agentes de Medio Ambiente y técnicos de operaciones, entre otros, con el objetivo de intentar controlarlo, pero no lo lograron.