“En la lotería de los penaltis, la suerte hay que buscarla”

Días después de su primera noche de gloria en el Real Jaén, Samu Urbano (Linares, 1995) aún saborea el momento. Héroe en los penaltis ante el Mancha Real y artífice principal en la conquista de la Copa Diputación, el portero mantiene los pies en el suelo con la satisfacción del deber cumplido. “Terminas con una mezcla de felicidad y orgullo. Cuando el míster te da una oportunidad, hay que intentar aprovecharla”, expresa el meta, que ayer se entrenó con sus compañeros del filial de Segunda Andaluza para preparar la visita del Carolinense.

31 oct 2015 / 09:34 H.


Lo hizo con la misma convicción con la que saltó al césped de Estadio Matías Prats de Torredonjimeno. Era el minuto 89 de la final cuando relevó a su compañero Adrián. Los penaltis asomaban en el horizonte y Arconada dobló su apuesta por un meta de veinte años que ya sabía lo que era enfundarse el disfraz con capa en esta competición. En las semifinales ante el Martos, dos paradas suyas clasificaron al Real Jaén para la final. Samu devolvió la confianza del entrenador vasco con otra actuación providencial. Con ventaja de 4-3 para los blancos, el meta desvió el último disparo de Rubén Peces. “Me lo tiró a mi derecha y le adiviné la intención”, rememora el meta, especialista consumado en la suerte de los once metros. ¿El secreto? “Siempre se dice que los penaltis son una lotería, pero la suerte hay que buscarla. Trato de aguantar lo máximo antes de tirarme y tengo en cuenta si el que lanza es derecho o zurdo”, explica. Y añade: “Me siento a gusto en una tanda de penaltis. El portero tiene mucho que ganar y poco que perder”.
El miércoles, a Samu le tocó vencer. Su protagonismo en la Copa Diputación es el premio al trabajo de un futbolista que desvió sus primeros balones en el Santa Ana, del que pasó al Atlético Jaén para, posteriormente, recalar en su club actual. En su quinta campaña, el espigado meta —1,80 metros— mantiene su crecimiento y ya se ejercita con el primer equipo de lunes a jueves. “Es una ocasión inmejorable para formarme como jugador. El ambiente es increíble y trato de aprovechar cada entrenamiento al máximo”, dice. Sobre sus dos compañeros en la portería, Felipe Ramos y Adrián, solo tiene palabras de elogio: “Son dos magníficos metas, pero ante todo dos excelentes compañeros de los que aprendo cada día”. Samu tiene claro que su sitio natural es el conjunto de Segunda Andaluza, aunque deja claro que su reto a largo plazo es subir a la primera plantilla: “Esa es la ilusión con la que trabajo cada día, pero ahora tengo la mente en el filial, con el que intentaremos lograr el ascenso”.  
A la espera del momento, a Samu, declarado admirador de David de Gea, aún le queda tiempo para estudiar Dirección y Administración de Empresas en la Universidad de Jaén, entrenar con el primer equipo y agigantarse ante la inmensidad de una meta vacía en la soledad de los penaltis. De hecho,  la primera Copa Diputación del Real Jaén irá siempre unida a sus guantes.