El pintor sacro de lo profano

La lectura de la pintura de Carmelo Palomino Kayser es tan poliédrica como la propia obra en sí.

12 may 2015 / 14:40 H.

Juan Manuel Molina Damiani, autor del libro que recoge al completo el legado del pintor fallecido prematuramente en abril de 2000, al que le contabilizan 1.187 obras, describe así su pintura: “Sacraliza lo profano jiennense. Está en la frontera del sueño y la vigilia, y su empeño estético fue ser auténtico”. Juan Manuel Molina Damiani, en su intervención, dijo que Carmelo Palomino “fue un pintor de frontera, siempre pendiente de sus contradicciones. La suya fue una pintura nada literaria, es vital, del lugar que se persigue, no del que se parte”.

El libro Carmelo Palomino Kayser: pintor dialéctico, mirador de Jaén amplía y completa otro anterior en el que se habían catalogado unas 700 pinturas suyas. Juan Manuel Molina Damiani recibió una beca del Instituto de Estudios Giennenses (IEG) de la Diputación para localizar todas las obras. Y lo consiguió. Fruto de esa labor de investigación es este libro.

En su presentación, en el Aula de Cultura provincial, participaron, además del autor,  Francisco Reyes, presidente de la Diputación; Pedro Galera, consejero-director del IEG, y José Román, que presentó al autor del libro. Francisco Reyes puso el acento en su convencimiento de que la cultura “es una inversión, más que un gasto y damos por más que bien empleada la ayuda de la Diputación”. Reyes recordó que conoció muy bien  Carmelo Palomino, ya que el pintor estaba afincado en Bedmar cuando él era alcalde de este municipio de Mágina: “Tuve la suerte de compartir muchos momentos con él y de encargarle en cartel de las fiestas patronales de la Virgen de Cuadros”.

Por su parte, Pedro Galera recordó que este libro amplia en más de 400 obras el anterior. Dijo que Carmelo Palomino fue “un artista polifacético, creador, leal a su trabajo y cuya vida estuvo volcada en su trabajo. El arte es su trabajo, porque hay una constante investigación en la que tuvo como objetivo la realidad de su entorno. Pocos artistas de Jaén han tenido tan buena crítica como la suya”. Pedro Galera subrayó que su pintura “no refleja el Jaén costumbrista, sino la esencia de Jaén y, con el paso del tiempo, capta el alma de la ciudad”.

José Román, por su parte, habló tanto de Carmelo Palomino como del autor del libro al que presentó. Dijo que Carmelo fue socio de la Asociación de Vecinos Arco del Consuelo, que él presidía, y se dio de alta el 1 de abril del año 1993 con el número 164. También recordó que la sede de la asociación, el antiguo Casino de Artesanos, acogió la última exposición del pintor.