El jurado declara culpable a la mujer juzgada por asesinar a su bebé
Rafael Abolafia / Jaén
María del Mar González Zafra mató a su bebé pocos después de que naciera. Le quitó la vida a golpes cuando apenas llevaba quince minutos en este mundo. Un jurado popular la declaró ayer culpable de asesinato. La decisión fue unánime. Ella, desde el banquillo, apenas se inmutó cuando escuchó el veredicto de culpabilidad.La de ayer fue una de las deliberaciones más rápidas que se recuerdan en la Audiencia Provincial.
Rafael Abolafia / JaénMaría del Mar González Zafra mató a su bebé pocos después de que naciera. Le quitó la vida a golpes cuando apenas llevaba quince minutos en este mundo. Un jurado popular la declaró ayer culpable de asesinato. La decisión fue unánime. Ella, desde el banquillo, apenas se inmutó cuando escuchó el veredicto de culpabilidad.La de ayer fue una de las deliberaciones más rápidas que se recuerdan en la Audiencia Provincial.
En menos de dos horas de debate, los nueve miembros del tribunal popular dictaron una decisión. Consideraron probado por unanimidad que María del Mar González Zafra dio a luz a un niño en la mañana del 16 de mayo del año 2011. Había ocultado el embarazo a toda su familia y tampoco los avisó de que se puso de parto. De hecho, la mujer, casada y con otros cuatro hijos ya mayores de edad, buscó excusas para quedarse a solas en la casa. El bebé nació con vida y ella golpeó su cabeza contra una superficie plana. Después, envolvió el cuerpo en una manta y lo ocultó todo en el altillo de un armario, lejos de la vista de todos. Una de las hijas de María del Mar González encontró el cadáver doce horas después, mientras ella estaba ingresada en el hospital, adonde tuvo que acudir después de sufrir una fuerte hemorragia vaginal.
Para el jurado no hay duda alguna de que eso fue lo que ocurrió aquella mañana del 16 de mayo de 2011. Se apoyaron en las pruebas concluyentes que existen en contra de la acusada, sobre todo de los resultados de la autopsia. La mujer declaró, en el primer día del juicio, que el bebé no respiraba y que pensó que estaba muerto. No ofreció explicación alguna cuando le preguntaron por qué ocultó el embarazo, no pidió ayuda a nadie cuando se puso de parto o escondió el cadáver en el armario.
Todas las respuestas las ofreció la autopsia. Hay un viejo axioma entre los forenses que asegura que los cadáveres “hablan”. Y eso es lo que hizo el cuerpo del bebé asesinado. A través de los patólogos, “contó” lo que pasó el día de autos. Los patólogos que declararon ayer fueron concluyentes: Desmintieron la versión aportada por la procesada y certificaron que el niño nació vivo. Dijeron que llegó a respirar, porque tenía los pulmones “extendidos y rosados”, signo inequívoco de que por ellos pasó el aire. “Llegó a respirar como máximo quince minutos”, explicaron. Los forenses también aclararon cómo murió el bebé. No fue como consecuencia de un sufrimiento fetal por haber ingerido líquido amniótico, ni por tener el cordón umbilical enrollado al cuello. Tampoco por las maniobras propias de un parto complicado y sin asistencia médica. La muerte se produjo por “los fuertes golpes” que recibió en la cabeza. Hasta cuatro traumatismos en el cráneo. El niño no presentaba hematomas externos, pero sí tenía signos evidentes de una hemorragia interna en el cerebro.
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