Don Carnal se despide a lo grande
Esperanza Calzado/Jaén
La fiesta de las transgresión por excelencia, el Carnaval, ha conseguido romper con la monotonía de cientos de jiennenses gracias a la imaginación de los más pequeños. Los últimos en honrar a Don Carnal fueron los estudiantes del colegio Alcalá Venceslada, que realizaron el tradicional pasacalles.
Esperanza Calzado/JaénLa fiesta de las transgresión por excelencia, el Carnaval, ha conseguido romper con la monotonía de cientos de jiennenses gracias a la imaginación de los más pequeños. Los últimos en honrar a Don Carnal fueron los estudiantes del colegio Alcalá Venceslada, que realizaron el tradicional pasacalles.
Prácticamente no ha quedado rincón de la capital que no fuera invadido por la ilusión de los estudiantes disfrazados. Los colegios se volcaron con esta festividad que consiguió arrancar la sonrisa de los padres y guardar para la hemeroteca imágenes entrañables de los más pequeños vestidos con mucha imaginación.
Uno de los últimos centros en honrar a Don Carnal fue el colegio Alcalá Venceslada. Antes de las doce de la mañana ya estaban los alumnos preparados en el patio de las instalaciones, listos para ofrecer la mejor de sus sonrisas a los jiennenses. Así, acompañados por la comunidad educativa y, cómo no, por padres y abuelos, recorrieron las calles del barrio de Belén y San Roque y, como si se tratasen de personajes famosos, fueron el objetivo de las cámaras de fotos y vídeos. Cada clase iba vestida de una manera diferente: chinos, hawaianos, de merengue o de intrépidos forajidos del Oeste. A ellos se sumó la delegada de Educación, Angustias María Rodríguez, que también aprovechó la ocasión para cambiar su ropa más formal por una divertida máscara.
Así, se coronan unos intensos días de celebración que comenzaron la semana pasada. Por ejemplo, el viernes, los alumnos de los centros Martín Noguera y Agustín Serrano de Haro organizaron sus fiestas para honrar a Don Carnal, al igual que el resto de colegios de la capital. Algunos hicieron actuaciones, otros pasacalles, pero todos compartían objetivo: pasar un buen día.