¿Debió dimitir el alcalde?, para mí sí
Desde Jaén. Que caras se les quedaron a los alcaldes de Tomares y al de Jaén, cuando se enteraron ambos que ya no serían jefazos del Partido Popular Andaluz y que el de presidente lo ocuparía Juan Manuel Bonilla, discípulo adelantado de Javier Arenas y a su vez propuesto al presidente del Gobierno por Soraya Sáenz de Santamaría y el propio Arenas, casi nada lo del ojo. Pero esto no fue todo, el alcalde de la ciudad y para no llegar tarde, nombra a su sucesor y lo hace en la persona del concejal de Urbanismo, Javier Márquez, como pudimos ver todo quedaba en casa y con el agravante de que lo hacía sin haber pasado por las urnas, al menos eso es lo que siguen diciendo los populares andaluces sobre la elección de Susana Díaz como presidenta de la Junta de Andalucía, por parte del anterior presidente, pero que desfachatez tienen todos y es que siguen sin dar una a derechas. Al alcalde de la ciudad, el nuevo presidente del Partido Popular Andaluz le da una vicesecretaría por darle algo, pero a su vez le exige que permanezca en su puesto como alcalde hasta la finalización de su mandato en el 2015 y que vaya pensando si se presentará a su reelección, esto ya es más complicado. Si los lectores de esta sección recuerdan, en diferentes artículos publicados con anterioridad decía que el alcalde estaba loco por marcharse y dejar la alcaldía a toda costa, el sólo quería ser alcalde de Jaén y una vez pasado un tiempo buscaría la forma de prosperar dentro del partido, por eso cuando Juan Ignacio Zoido le propone ir con el número dos para la nueva ejecutiva a nivel andaluz se le abren los ojos como platos, pero todo se desvanece y sólo le queda esperar a que el nuevo presidente del Partido Popular Andaluz Juan Manuel Bonilla cuente con el cómo su número dos, pero es que Fernández de Moya no es discípulo de Javier Arenas, por lo que con la iglesia hemos topado. Soy de la opinión que el alcalde debió dimitir en el momento en que sus aspiraciones quedan truncadas con su no nombramiento, por lo que permanecer en un sillón que de antemano no le corresponde no es de recibo, pues de haber conseguido su ansiado cargo su marcha a Sevilla hubiera sido inminente sin importarle el “cebollón” que dejaba en el Ayuntamiento con cargo a los jiennenses. ¿Por que en cuantos millones está engordada la cebolla desde que llegó a la Alcaldía? ¿En trescientos? ¿En cuatrocientos? Eso no lo sabemos ni lo sabremos los ciudadanos, ya que Fernández de Moya se marchará tan contento por sus ascensos y la imposición de galones y nosotros los dolientes nos quedaremos con nuestros lamentos y pagando las deudas que nos dejaron otros. El tema del tranvía es sangrante, el alcalde desde el principio lo tomó como algo que apestaba y que no quería ni acercarse a el, muchas han sido las disputas entre Ayuntamiento y Junta de Andalucía desde que se puso por medio a la empresa de Autobuses Urbanos de la ciudad, como la que denunció ante el Juzgado su puesta en marcha, pero ¿quién ordenó la denuncia? Cuando de lo único que se trataba es de hacer las pruebas y sus posibles correcciones, pues no, había que pararlo y así se hizo por el mandato de un juez, el mismo que pasado el tiempo y no habiéndose interpuesto de nuevo ninguna denuncia ordena su archivo, alcalde contento y empresa también, pero no teniendo bastante, entrega las llaves en Sevilla a la Junta de Andalucía y ahora resulta que una “sentencia hace responsable al Ayuntamiento del tranvía, e incluso obliga a indemnizar a un jiennense por un accidente en el trazado”, pero esta sentencia deja claro una vez más, que el alcalde desde que llegó a la Alcaldía lo único que pretende es estar continuamente en peleas con la Junta, en vez de dedicarse a patear la ciudad, pues soy persona que gusta de pasear por todas y cada una de sus calles y la verdad cuando leo que la Concejalía de Mantenimiento Urbano lleva no se cuantas miles de intervenciones en las mismas no tengo por menos que sentir vergüenza ajena. No se pueden transitar por la mayoría de ellas, cuando no es el pavimento, son las baldosas de los acerados y como no, tenemos una ciudad llena de excrementos de perros, pero como a este alcalde parece darle todo igual, se permite el lujo de que los jiennenses paguemos 24.000 euros diarios a la empresa de limpieza de la ciudad y todo por no querer elaborar un nuevo contrato de adjudicación que cumplió en el 2012, a esto se le llama, irresponsabilidad.
20 mar 2014 / 23:00 H.