Condenado un policía que hirió a otro de un disparo por accidente

Rafael Abolafia/Jaén
La Audiencia Provincial confirma la condena de 360 euros a un policía que hirió a otro agente de un disparo accidental durante unas prácticas. Le alcanzó con una pelota de goma en pleno rostro, lo que le causó una visible cicatriz. La Justicia consideró que el autor del tiro cometió una falta de lesiones por imprudencia.

    15 feb 2012 / 12:35 H.

    Los hechos se remontan al 10 de diciembre del año 2009, cuando ambos agentes participaban en las instalaciones de La Enira (Linares) en un curso de especialización para agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP), conocidos popularmente como antidisturbios. Tenían que realizar un ejercicio consistente en controlar y disolver una manifestación. Para ello, Javier, el policía que recibió el disparo, simulaba ser un manifestante, mientras que Edgar P. A., el autor del tiro, hacía de policía. Iba armado con una escopeta de fogueo, cargada con tacos de goma. En un momento dado, el jefe de la unidad ordenó al agente que abriera fuego como parte del ejercicio. Edgar disparó entonces su arma. Sin embargo, no la elevó lo suficiente. El cartucho impactó en el rostro del agente que hacía de manifestante. Sufrió lesiones de cierta importancia. Las heridas no fueron más graves porque la víctima llevaba puesto un casco equipado con una visera. No obstante, sí que le ha quedado una visible cicatriz en la cara como consecuencia de la quemadura ocasionada por el taco de goma.
    Para la Justicia, Edgar P. A. cometió una falta por imprudencia. ¿Por qué? Antes de la realización del ejercicio, los profesores lo habían instruido sobre el uso de la escopeta. Además, le habían dado “una orden expresa de disparar al suelo o al aire”, precisamente para evitar alcanzar a los compañeros que hacían de manifestantes. Por ello, el Juzgado de Instrucción número 4 de Linares condenó a Edgar P. A. al pago de una multa de 360 euros. Además, tendrá que indemnizar al agente herido con más de 9.500 euros. En caso de no poder hacer frente a esa cantidad, tendrá que ser la Dirección General de la Policía la que pague la compensación como responsable civil subsidiario.
    La resolución de primera instancia fue confirmada íntegramente por la Audiencia Provincial. Edgar P. A. presentó un recurso contra la sentencia que lo condenó. Entendía que el funcionario alcanzado por el disparo también había cometido una imprudencia, al entender que no llevaba puesto el casco correctamente. No obstante, otro de los policías que participó en el ejercicio y que declaró como testigo en el juicio aseguró que el agente herido tenía la cabeza protegida. De ahí que la Audiencia haya ratificado la sentencia del Juzgado de Instrucción número 3 de Linares.