A prisión una joven detenida tres veces en solo seis días
A sus 24 años, Yolanda C. P. va camino de hacer historia en los anales de la delincuencia jiennense. A pesar de su juventud, tiene el triste honor de ser una de las mujeres que ya acumula más detenciones, con 21 arrestos desde que cumplió la mayoría de edad. Una juez ha decidido enviarla a prisión por la reiteración de hechos delictivos.
No en vano, Yolanda C. P. sintió el frío de las esposas en sus muñecas tres veces en apenas seis días. Así que cuando la magistrada Carmen Ballesteros, del Juzgado de Instrucción número 4 de Jaén, le tuvo que tomar declaración por tercera vez durante su guardia decidió no darle más oportunidades y enviarla a la cárcel de forma preventiva. “Para que esté tranquila una temporada”, dicen en la Fiscalía, el órgano pidió su encarcelamiento provisional. En una celda del Centro Penitenciario de Jaén, esta joven deberá esperar los numerosos juicios que tiene pendientes, a no ser que su señoría cambie de criterio en los próximos días y atienda favorablemente alguno de los recursos contra el auto de prisión que ha dictado contra ella.
Yolanda C. P. fue detenida el pasado 11 de diciembre como presunta autora de un delito de robo con violencia en grado de tentativa. Su señoría le tomó declaración y la dejó en libertad. Cuatro días después, ya estaba de nuevo metida en líos. Esta vez fue sorprendida “in fraganti” mientras manipulaba un coche. La historia se repitió. Pasó la noche en los calabozos de la Comisaría y la juez la dejó en la calle. No habían pasado ni 24 horas cuando Yolanda C. P. estaba, de nuevo, manos a la obra. Dos policías de paisano la vieron, junto a un compinche, intentando abrir el cierre de un establecimiento comercial. Iba “armada” con un destornillador. Otra vez al coche patrulla, al calabozo y a verle la cara a la misma juez. Esta vez, su señoría no tuvo la paciencia de las ocasiones anteriores. La Fiscalía pidió el ingreso en prisión preventiva de Yolanda y la magistrada Carmen Ballesteros firmó el auto. “Para abajo”, como se dice en el argot, a pasar una temporada en una habitación pagada por todos los contribuyentes y con vistas a un muro de hormigón, coronado por una alambrada de espino.
Rafael Abolafia / Jaén
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