A juicio por el accidente en el que murió una bebé

Un vecino de Beas de Segura se sentó ayer en el banquillo del Penal 4 para responder por el accidente de tráfico en el que perdió la vida su sobrina, una niña de tan solo cuatro meses. El fiscal considera que el percance se produjo porque Francisco Clemente G. M. conducía en estado de embriaguez. Pide tres años y medio de cárcel como castigo.

    14 mar 2012 / 10:22 H.


    Los hechos ocurrieron en la tarde del 31 de mayo de 2009. El acusado conducía su coche por la carretera que une Cortijos Nuevos con la N-322. Con él viajaban tres de sus hijos y varios sobrinos, entre ellos una bebé. Todos regresaban a sus casas tras haber celebrado una comunión. A la altura del kilómetro 3 de esa vía, el turismo se salió de la calzada por la derecha, chocó contra un muro y volcó. La pequeña Jaquelin, de tan solo 4 meses, murió en el acto. Otras siete personas resultaron heridas de diversa consideración, todas miembros de la misma familia.
    La Guardia Civil realizó las pruebas de alcoholemia al conductor del vehículo. Francisco Clemente G. M. dio 0,94 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. Cuando “sopló” por segunda vez, la tasa bajó hasta 0,84 miligramos. Para el fiscal, la causa del accidente fue el estado de embriaguez con el que el acusado se puso a los mandos del volante aquella tarde. Por eso, lo acusa de delitos de conducción bajo los efectos del alcohol, lesiones y homicidio por imprudencia. Reclama una pena de tres años y medio de cárcel para Francisco Clemente G. M., además del pago de indemnizaciones por una cuantía global cercana a los 200.000 euros. De hecho, la aseguradora ha compensado a las víctimas por lo ocurrido, según confirman fuentes judiciales cercanas al caso.
    El procesado reconoció ayer ante el juez que se había tomado un par de cervezas. No obstante, alegó que estaba bien para conducir. Aseguró que el accidente se debió a otras circunstancias. Relató que había llovido, que la carretera estaba resbaladiza y que se vio obligado a frenar porque un coche realizó una maniobra brusca justo delante de él. Eso hizo que perdiera el control de su coche y que se saliera de la vía. Su letrado, Florentino Romero, admite un delito de conducción bajo los efectos del alcohol y pidió un castigo mínimo por ello. No obstante, entiende que esa no fue la causa del accidente y que, por lo tanto, no se puede inculpar a su cliente de la muerte de su sobrina y de las lesiones sufridas por los otros ocupantes del vehículo. En todo caso, tan solo se le podrían imputar varias faltas de imprudencia. “Nunca delito”, asevera el letrado.
    El juicio quedó visto para sentencia. El juez Emilio García Rueda tendrá que dictar una sentencia que podría llevar a prisión a Francisco Clemente G. M. si su señoría atiende las peticiones del fiscal. Rafael Abolafia / Jaén