La mujer
que siempre tiene la mano tendida
María Dolores Domenech siempre tiene el teléfono operativo. No importa la hora del día o de la noche. Es la voz amiga para las mujeres de prácticamente toda la comarca. Conoce mejor que nadie la idiosincrasia de la zona y los problemas que tiene la población femenina. Cuando recibió el galardón de manos del alcalde de Montizón, Valentín Merenciano, María Dolores Domenech se emocionó. Es el reconocimiento a años de trabajo en silencio y de esfuerzos que, por fin, se ven recompensados. Tras agradecer a la Junta, a través del Instituto Andaluza de la Mujer, y a los diferentes ayuntamientos de El Condado por su apoyo, hizo partícipe del galardón a su compañera María Eugenia, pero, sobre todo, a todas las asociaciones de mujeres que “hacen más fácil” su trabajo. “Siempre puedo contar con ellas —manifestó— y, tras varios años, hemos conseguido entre todas que la comarca sea una para realizar proyectos de los que nos debemos que sentir orgullosas”, comentó. Dijo sentirse “ilusionada” por lo que significa el premio después de más de 15 años de trabajo en el Centro de Información de la Mujer. “Una labor —añadió— que me ha permitido crecer como persona con las experiencias que me transmiten cada día las mujeres con las que trabajo”, aseguró.
Reconoció que, como todo en la vida, su labor en el centro tiene dos caras, la amable y la amarga, en la que trata de paliar lo máximo posible el dolor para que la mujer que lo sufre se sienta un poco mejor. Por último, como no podía ser de otra forma, María Dolores Domenech se acordó de su familia, a la que dedicó también el galardón.