El jiennense Elías Cuesta conquista el premio al mejor técnico de tiro con arco
El seleccionador nacional de Estados Unidos entra en la leyenda mundial
El nombre de Elías Cuesta Cobo ya forma parte de la leyenda del tiro con arco mundial. El técnico jiennense ha sido elegido mejor entrenador del año por World Archery, un reconocimiento que confirma una trayectoria marcada por la constancia, la ambición y una apuesta por la mejora continua. Su trabajo, meticuloso y silencioso, ha terminado por conquistar el panorama internacional. Tras los Juegos Olímpicos de París, a Cuesta se le presentó una oportunidad que ha supuesto un salto decisivo en su carrera: asumir la dirección técnica del equipo nacional de Estados Unidos, después de una carrera de éxitos con España. El desafío no era menor. Se trataba de liderar a una de las grandes potencias deportivas del mundo, con la presión de obtener resultados inmediatos y con la mirada ya puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
El año 2025 fue, sencillamente, extraordinario. Bajo su liderazgo, el equipo estadounidense logró un total de 16 medallas en Copas del Mundo, seis en los Campeonatos del Mundo Júnior y Cadete, y dos en el Campeonato del Mundo absoluto. A ello se sumaron tres clasificaciones para la final de la World Cup, consolidando a Estados Unidos como una de las selecciones más competitivas del circuito internacional. Un balance que no solo habla del talento de los arqueros, sino también de la capacidad de Cuesta para optimizar recursos, cohesionar equipos y elevar el rendimiento colectivo en un corto espacio de tiempo.
Este éxito le llevó nuevamente a estar en la lista de candidatos a mejor entrenador del año, un galardón que ya había rozado en 2018 y 2022 durante su etapa al frente del equipo español. En esta ocasión, el reconocimiento se ha hecho realidad y lo sitúa, de nuevo, en la cima de su profesión. A pesar de ello, Elías Cuesta mantiene un perfil discreto y un discurso alejado del protagonismo. Para él, este premio es consecuencia del trabajo diario. El técnico jiennense insiste en que su verdadera preocupación está en el día a día: mejorar como entrenador, seguir formándose y encontrar nuevas formas de ayudar a sus deportistas. Se define como alguien obsesionado con la evolución constante, convencido de que cada detalle cuenta y de que el progreso se construye tiro a tiro. Su filosofía se basa en transmitir con claridad, acompañar al arquero en su desarrollo y fomentar la comprensión del proceso más allá del resultado inmediato. “Estoy feliz por este reconocimiento y lo comparto con mi familia, amigos y con los arqueros. El galardón me sirve como estímulo y responsabilidad para seguir trabajando”, indicó.