La Cámara de Toya celebra 25 años en el Museo de Jaén

El arqueólogo Juan Blánquez ha abordado en una conferencia el aspecto sociológico del hallazgo de la necrópolis

12 mar 2026 / 12:05 H.
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El Museo de Jaén acogió en la tarde de ayer la conferencia del arqueólogo Juan Blánquez Pérez, una de las voces más autorizadas en el estudio del mundo ibérico, que centró su intervención en la enigmática Cámara de Toya, el monumental hipogeo ibérico de Peal de Becerro. Informa Ana Lechuga. Bajo el título La réplica de la Cámara de Toya en el Museo de Jaén: 25 años después, una actividad organizada por la Asociación de Amigos del Museo de Jaén. El arqueólogo e investigador invitó al público a viajar de nuevo al corazón de uno de los conjuntos funerarios más singulares de la Alta Andalucía.

Acompañado por la presidenta de la asociación, Santi Mozas, y el director del centro cultural Carlos Javier Fernández, desde los primeros minutos Blánquez hiló la crónica del descubrimiento de la cámara a comienzos del siglo XX con los grandes hitos de su investigación, recordando los trabajos pioneros de Juan Cabré y su papel en la consolidación de una arqueología científica sobre el mundo ibérico en Jaén. Subrayó cómo la documentación temprana del monumento permitió que en 1918 fuera reconocido oficialmente como monumento artístico, punto de partida de más de un siglo de estudios, con exposiciones y monografías recientes que vuelven a situar Toya recurrentemente en el centro del debate académico.

El núcleo de la conferencia se centró en la arquitectura y el simbolismo del hipogeo que fue replicado para ser guardado y custodiado en este museo: la réplica exacta de una verdadera cámara semisubterránea monumental, excavada en la roca y articulada en naves y estancias que conforman un espacio funerario reservado a una élite guerrera. A través de planos, reconstrucciones y fotografías, el ponente explicó cómo la organización interna de la cámara, los accesos y la relación con su entorno paisajístico reflejan un programa ideológico cuidadosamente diseñado para escenificar el poder de las aristocracias ibéricas del siglo IV a. C.

Juan Blánquez ahondó en la réplica fiel, que en su momento fue la más grande de España hecha con un molde de látex, de la original Cámara de Toya, pensando en que era igual de importante que fuese visitada en Peal de Becerro que la cámara viajara por España. Así, se hizo una exposición itinerante, terminando su viaje en el Museo de Jaén gracias a la donación por parte de sus creadores. “Para mi fue, en su momento, un hito técnicamente hablando”, destacó el arqueólogo, “porque se hizo con un molde de látex, luego un soporte de fibra de vidrio para darle rigidez, y de ahí hicimos un vaciado en fibra de vidrio desmontable que permitió que viajara por España y que llegara aquí”. El artífice de la réplica señaló: “la propia luz del monumento deslumbraba y no dejaba ver qué había detrás del monumento, y me gusta estudiar lo que hay dentro del monumento”, indicó. De esta forma, Blánquez expuso la visión sociológica del hallazgo, desde la figura de Juan Cabré, que abrió al mundo el descubrimiento en Peal de Becerro, haciendo un trabajo exhaustivo de dibujo y fotografía.


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