Francisco Jiménez hace un repaso de la imaginería jiennense

Presentación hoy, a las 20:00 horas, en el Salón de Actos “Juan Antonio Expósito de Villargordo, de la obra “Del Jaén perdido”

19 feb 2026 / 11:13 H.
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LA ENTREVISTA

En “Del Jaén perdido”, Francisco Jiménez muestra la imaginería y la memoria histórico-artística de la iconografía y simbología religiosa de la Diócesis de Jaén. Tras una primera publicación en 2007, la obra vuelve con una tercera edición renovada y con un repaso aún más completo de la imaginería de la provincia. Jiménez rinde un especial homenaje a aquellos que salvaron parte del patrimonio imaginero que estuvo en riesgo durante la Guerra Civil. Hoy, a las ocho de la tarde, presenta su obra en el Salón de Actos “Juan Antonio Expósito” de Villargordo.

—¿Cómo llega a esta tercera edición de “Del Jaén perdido”?

—Desde hace años, profesores de arte y diferentes personas relacionadas con este mundo me pedían información. Gracias a la colaboración de Ediciones Blanca, apostamos por esta tercera edición. Iba a ser solo una revisión, pero se convirtió en algo mayor al encontrar mucho más material fotográfico. Por ejemplo, me encontré abiertos los archivos históricos y aparecieron una gran cantidad de imágenes de retablos y objetos que se perdieron con el tiempo.

—¿Qué aporta esta nueva edición de su libro?

—Hago un homenaje a aquellas personas que durante la guerra salvaron, con nombres y apellidos, algunas de las imágenes más devocionales. Pueblo por pueblo, con fechas y horas, explico cómo se salvaron y cómo esos ciudadanos y devotos arriesgaron su vida en esos momentos tan críticos para salvaguardar las imágenes: la Virgen de la Fuensanta Coronada de Alcaudete, la Virgen de Nazaret de Chiclana de Segura o el Cristo de la Salud de Villargordo.

—En el proceso de documentación e investigación, ¿encontró algo inesperado?

—En fotografías antiguas encontró muchas que no conocía, aportadas por particulares, bibliotecas, fototecas y fondos fotográficos, con una calidad espectacular. Otro dato interesante es que Jaén contó con una escuela propia, con imagineros como Salvador de Cuéllar. Hubo tres etapas de oro de la imaginería y diría que, con los datos que tenemos de estas obras nuevas a partir del año 2000, estamos viviendo esa tercera época dorada de la imaginería procesional jiennense.

—Su obra está hecha para disfrutar visualmente, ¿no?

—Mi libro debe verse como un álbum fotográfico: no tiene mucho texto y se puede ir pasando por capítulos de crucificados, dolorosas, santo entierro, imágenes secundarias... Nos retrotrae al pasado y rinde un homenaje muy merecido a todos aquellos que salvaguardaron las imágenes.

—¿En qué proyecto se encuentra inmerso ahora?

—Con una publicación del Cristo de la Salud de Villargordo. Llevo unos cinco años trabajando en ella para presentarla en julio.


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