El jiennense Guillermo Fernández lanza tres obras de una tacada en febrero
Su pasión por la escritura le ha llevado a publicar “Escritura, deportaciones, cultos y sanguijuelas”, “Secretos” y “Libro de las imitaciones”
LA ENTREVISTA
Nacido en Jaén en 1957, Guillermo Fernández es doctor en Filología Hispánica y ejerció como profesor en la Universidad de Appalachian, en Carolina del Norte, en EE UU. También fue director de proyectos de la Fundación Patrimonio Sierra de Segura y fue miembro de la Red de Expertos del Campus de Excelencia Internacional en Patrimonio Cultural y Natural de la Universidad de Jaén. Dedicó gran parte de los últimos treinta años a la enseñanza de idiomas y aún mantiene algunos compromisos de clases “on line”. Actualmente disfruta escribiendo.
—¿Qué autor se considera?
—Extremadamente prolífico, con más de cuarenta libros ya publicados entre poesía y narrativa, y muchas obras inéditas. En este mes de febrero, he publicado tres nuevos títulos.
—“Escritura, deportaciones, cultos y sanguijuelas”, “Secretos” y “Libro de las imitaciones” son las tres publicaciones que han visto la luz este mes. ¿Qué puede decir de ellas?
—“Escritura, deportaciones, cultos y sanguijuelas” es un ensayo de tono poético, reflexivo y crítico, escrito en verso con ritmo de prosa. Trato la escritura como herramienta de poder y memoria. Las deportaciones, por otro lado, como práctica política para borrar la identidad humana. Abordo los cultos con reflexiones sobre las estructuras de creencias manipulables por el Estado. Y, en cuanto a sanguijuelas, plasmo metáforas de sistemas que se alimentan de la vulnerabilidad social. “Libro de las imitaciones”, en cambio, es una reflexión filosófica en verso, cuyo tema principal es la imitación como fenómeno humano central. No como copia pasiva, sino como motor de identidad cultural y constructor del lenguaje humano. Por último, “Secretos” es una obra que incluye ensayos y relatos. El leitmotiv es el concepto del secreto como elemento estructurador de las relaciones humanas y sociales. La palabra, al intentar definir algo, paradójicamente lo oculta.
—Se ve que nunca ha perdido la motivación para escribir...
—Al contrario. Para mí, publicar ya no me produce satisfacción, sino que es una labor de limpieza para dar aire a las obras acumuladas que tengo en el baúl. Me siento identificado con la frase de Juan Ramón Jiménez: “Escribo para dejar de escribir”. Aun así, sigo manteniendo el hábito de escribir diariamente, desde cinco de la madrugada hasta las diez de la mañana.
—¿Qué otros proyectos editoriales tiene entre manos?
—He trabajado durante varios meses en un libro sobre los 31 pueblos de la Axarquía malagueña, que se llamará “La Axarquía Secreta”. También voy a comenzar un proyecto en marzo sobre las aldeas desaparecidas de la Sierra de Segura, que implicará trabajo de campo, investigación, fotografía, entrevistas con vecinos y análisis orográfico, geológico y estadístico. La investigación me llevará un par de años.