El cantaor Antonio Mena lleva el flamenco hasta China con una gira

El talentosos jiennense, acompañado por 25 brillantes personas del arte de Andalucía demostró el respeto que siente por la música

03 mar 2026 / 09:47 H.
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LA ENTREVISTA

Por segunda ocasión, el talentoso cantaor flamenco jiennense Antonio Mena realizó una espectacular gira por decenas de ciudades chinas. Lo hizo durante dos meses, en enero y febrero de este mismo año, después de disfrutar la experiencia en agosto del año anterior. Acompañado por 25 brillantes personas del arte de todo el territorio andaluz, el jiennense pudo demostrar el profundo respeto que siente por su pasión flamenca. Una forma de traspasar fronteras con el fin de utilizar su voz para lo que mejor sabe hacer: deleitar al público con su fuerza y raíces.

—¿Cómo vivió la experiencia?

—Puedo decir que viví dos meses espectaculares, porque aquello es otro mundo. Fui con la compañía de Ballet Flamenco de Granada, porque a la población china le encanta este tipo de baile.

—¿Cómo se desarrolló la gira?

—Estuvimos en lugares importantes, como Shanghái o Pekín, pero la gira abarcó más de cuarenta ciudades, donde, por supuesto, se hicieron conciertos en cada una de ellas. Actuamos en el Opera House de Pekín, que es el teatro más grande de Asia. Con la compañía Ballet Flamenco de Granada llevamos dos espectáculos, que son “El Fantasma” y “Carmen”.

—¿Qué valoración tiene de la acogida del público chino?

—Espectacular. Les encanta el flamenco y diría que pueden llegar a ser más aficionados que muchas personas de España, especialmente por la forma en la que respetan y admiran el flamenco. En nuestro país también se respeta, pero me da la sensación de que, como lo tenemos más visto, la gente no se queda fascinada de la misma forma. Por poner unos ejemplos, en Marruecos e Italia también sentí que el público vivió los conciertos de una manera fascinante, como en China.

—Para conocer sus raíces en la cultura, ¿cuándo comenzaron sus pasos en el flamenco?

—En mi casa siempre ha estado presente el flamenco. De hecho, mi abuelo cantaba mucho. En mi caso, con 17 años me incorporé a la escuela de la cantaora jiennense Vicky Romero. A raíz de esa experiencia me interesé más por el mundo del flamenco y me presenté al concurso organizado por la Fundación Cristina Heeren para becar a la gente. Gané y tuve la oportunidad de estudiar en Sevilla, donde profundicé en el flamenco de manera profesional. Desde entonces, no he frenado en mi carrera artística.

—¿Qué significa para usted este arte y qué pretende expresar?

—Lo entiendo como libertad, ya que es la voz del pueblo. Si nos paramos a analizar y sentir las letras del flamenco, podemos darnos cuenta de que expresan la alegría, la pena y el padecimiento del pueblo. Son los sentimientos y vivencias de las personas, por lo que considero que es una forma de reivindicar la libertad.

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