El algodón también engaña
Los agricultores se sorprenden con una campaña inesperada y que, al final, es mejor que las previsiones
Parece que la prueba del algodón ha quedado bastante obsoleta o, al menos, no ofrece los resultados que antes se le atribuían. En el caso de Jaén, parece evidente. Los agricultores llevaban meses calculando una cosecha que iba a estar bastante por debajo de sus expectativas y, también, se iba a mostrar inferior a la del año pasado. En cambio, ahora que han arrancado las cosechadoras y están en las parcelas surge una bonita realidad: El algodón también engaña, ya que, cuando se acaba de recolectar una parcela, se ve que existen muchos más kilos de los que se esperaban.
La campaña de recolección del algodón ha comenzado en Jaén. “Preveíamos una mala cosecha. Las lluvias de la primavera hicieron que la planta naciera mucho después de lo habitual, por lo que hemos tenido muchas dudas respecto al desarrollo del cultivo. En cambio, esta meteorología tan suave le ha ayudado muchísimo. Hemos contado con un verano sin demasiado calor y ahora seguimos con temperaturas muy favorables. Al final, cuando recolectas la parcela, te das cuenta que hay más algodón del que esperabas. Sin duda, se trata de una buena noticia para los agricultores”, afirma Cándido Medina, que es el director técnico agrónomo de la Cooperativa de la Vega de Villanueva de la Reina.
Aquí la meteorología es crucial. De hecho, los intereses de los algodoneros son totalmente contrapuestos a los de los olivareros. Mientras que los productores de aceite de oliva desean que el cielo les regale lluvia para engordar la aceituna e incrementar el rendimiento graso del fruto, los agricultores que miman el algodón confían en que no caiga una sola gota de agua en las próximas semanas. Necesitan que la planta se seque para que el algodón se abra. Si llueve, el producto pierde calidad. Además, la recolección se hace bastante más engorrosa.
Buenas perspectivas. Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología ilusionan a los algodoneros, ya que descartan precipitaciones en las próximas jornadas. La recolección ha comenzado en las zonas más adelantadas, que son Andújar, Marmolejo y Espeluy, aunque poco a poco se va a extender al resto de parcelas. Hay siembra también en Villanueva de la Reina, Mengíbar, Jabalquinto y Campillo del Río, entre otras zonas de la provincia. Generalmente, el algodón se encuentra muy localizado en torno a la Vega del Guadalquivir. Las cosechadoras cogen el producto y lo trasladan en remolques hacia los puntos de recogida, que son los encargados de cargarlo en grandes camiones en dirección a la fábrica.
Las perspectivas de la cosecha son favorables también en el mercado. Existe una tendencia ascendente de este cultivo industrial, es decir, que se paga por encima del valor que ha tenido en otras campañas. Algunos agricultores han solicitado adelantos a las empresas para afrontar la campaña de recolección del cultivo. Por el momento, el kilo de algodón se paga a 42 céntimos, a lo que hay que añadir el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). No hay que olvidar que el año pasado los adelantos que se otorgaban a los productores estaban en torno a 38 céntimos por kilo —a lo que hay que añadir el IVA—.
En cambio, solo se trata de una situación de mercado. En realidad, el producto mantiene una cotización que es un 10% superior a la del año pasado y la tendencia parece que marca un incremento. Las cosechas internacionales y la demanda del producto se muestran como una pieza esencial para determinar cómo evolucionará el mercado de esta materia prima. No obstante, los indicadores actuales señalan que los precios internacionales se encuentran en una espiral ascendente, por lo que lo normal es que el valor se incremente durante los próximos meses. El mercado asiático es fundamental, ya que absorbe buena parte del producto. Solo hay que mirar el “made in” de mucha de la ropa que se vende en cualquier comercio para saber dónde va a parar buena parte del algodón.
Los algodoneros jiennenses esperan cosechar una cantidad muy similar a la del año pasado, en el que se alcanzaron las 13.317 toneladas, lo que representó un incremento del 20% respecto a ejercicios anteriores. No se trata de un cultivo que genere demasiados puestos de trabajo en la recolección, ya que está tremendamente mecanizado, lo que resulta clave para conseguir la rentabilidad. En realidad, existe alrededor de medio centenar de máquinas que trabajan en el campo y que recogerán todo el algodón antes de que concluya este mes de octubre. Se trata de un cultivo tremendamente social. De hecho, la mayoría de las parcelas tiene una dimensión bastante pequeña y casi todas están ligadas al Plan Jaén, que buscó generar cultivos alternativos al olivar. Solo en la Cooperativa de la Vega, de Villanueva de la Reina, existen 300 socios. Los agricultores esperan recoger alrededor de 3.000 kilogramos de algodón por hectárea. Antes, había algodoneras en Baeza y en Marmolejo, pero ya cerraron. Por eso, la cosecha sale en dirección a Sevilla.
Sevilla, en este punto, representa el 68% del sector con un volumen de 132.055 toneladas, un 30% más que en la campaña anterior. Justo por detrás se coloca Cádiz, que aporta el 18% del algodón de la región con una partida de 35.544 toneladas, un 33% más que en el año precedente. Completan el mapa Córdoba, con 13.725 toneladas (un 14%); Jaén, con 13.314 toneladas (un 20% más); y Huelva, con 655 toneladas (un 14% más). El rendimiento también se elevó, según las cifras de la Consejería de Agricultura, para pasar de 2.510 kilogramos por hectárea en el ejercicio pasado a 3.103 kilogramos. Andalucía se ha afianzado en el último año como una exportadora neta de fibra de algodón con la venta al exterior de 46.015 toneladas por un importe de 67 millones de euros. Paquistán, Marruecos, Indonesia y Vietnam son los principales destinos de una producción que, dentro de la UE, también tiene mercado en Grecia, Alemania y Francia.
La calidad del producto se muestra como una pieza esencial dentro del mercado. Incluso, los jiennenses lo pueden notar en su ropa o sábanas, por ejemplo. Está claro que todos los algodones no son los mismos y los que tienen una mejor calidad suelen ser más caros. Los agricultores jiennenses generan un producto de alto nivel, aunque tienen que competir con otros productores, muy localizados en China. Saber proyectar la calidad es clave para obtener unos buenos precios.