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martes, 18 junio 2019
21:35
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URGENTE

La iniciativa del colegio de Educación Primaria “Los Arrayanes” surgió del convencimiento de que todo el esfuerzo tiene su recompensa. Con las manualidades realizadas durante el curso, se instala cada mes de junio este puesto de venta en el mercadillo de la ciudad, como recompensa al trabajo de los alumnos.

“En el claustro, planteamos una serie de talleres de manualidades para el tercer trimestre, pero los productos finales no debíamos guardarlos para nosotros, sino darlos a conocer. Nos pusimos a diseñar talleres y creamos tres espacios de trabajo en los que alumnos de todos los cursos se mezclan para trabajar. El dinero recaudado decidimos invertirlo en las actividades de final de curso: cine, hamburguesa o colchonetas hinchables”, explica el director, José María de Rus. “Detrás de todo este trabajo hay dos intenciones, por un lado, inculcar el valor de hacer una tarea bien hecha de modo que pueda gustar a otros y, por otro, trabajar la competencia artística. Desarrollar la capacidad que cada uno tenga, de ahí que cada uno elige el taller que más le gusta”, afirma el responsable del centro.

Es una actividad que se pone en marcha desde hace ya durante cuatro años, como parte del trabajo del tercer trimestre del centro. Participan todos los alumnos, desde primero a sexto de Primaria. Y, cuando llega junio, acuden al mercadillo a “vender” sus creaciones por precios simbólicos. Asimismo, como apuntan sus responsables, se trabaja la competencia matemática, calculan las piezas que se han llevado y las que han vendido, así como los ingresos que han obtenido, una vez que se resta el gasto. Se revisa también la comunicación, ya que los alumnos deben hablar con las personas para ofrecerles correctamente el producto. “Podríamos decir que somos una mini-empresa con fines benéficos”, bromea el director.

La iniciativa tiene gran aceptación entre la comunidad educativa, ya que cada vez más personas se acercan y se interesan por los productos. Además, hay gran variedad de oferta artesanal. Desde figuras de fieltro, llaveros, broches, coleteros, colgantes, figuras de escayola pintada, fundas para móviles, figuras de escayola pintadas, elementos de decoración, atrapasueños, pulseras, libretas de goma eva y portalápices, entre muchos otros. Un trabajo de todo un año que se ve recompensado con una ganancia económica para el propio beneficio de los alumnos. Así, pueden permitirse ciertas actividades para final de curso. Un acercamiento también al mundo laboral, porque pueden tomar esta experiencia como un salto a la comunicación con otras personas, técnicas de venta y ganancia según el gasto de realización, entre otras enseñanzas muy útiles con vistas al futuro. El colegio alcanza el final del curso y tanto los alumnos como el profesorado se muestran muy orgullosos de esta iniciativa