Un esfuerzo recompensado

Tiene 24 años y las ideas muy claras. María Rayo aterrizó hace unos meses en Bratislava, Eslovaquia, gracias a una oportunidad laboral. Una linarense dispuesta a aprovechar la oportunidad que con tanto esfuerzo ha conseguido

09 jun 2019 / 11:38 H.

La aventura de su vida. María Rayo García nació entre minas, y aunque las lleva en el corazón, esta linarense de 24 años, aventurera desde la cuna, se encuentra viviendo la que se puede considerar la “gran hazaña de su vida”, al menos por el momento. Desde hace unos meses está instalada en Bratislava, la capital de Eslovaquia. Allí, trabaja en la compañía Bell, en la que se encarga de verificar las ventas que se producen en el mercado español e italiano.

Hasta aterrizar en su actual hogar, esta joven exploró distintas vías. Una vez acabada la carrera de derecho, y tras un año de Erasmus en Italia donde se hizo con el idioma de los vecinos del mediterráneo, así como de completar un máster, comenzó a buscar trabajo, y en vistas de que las expectativas no eran muy buenas en España, decidió probar suerte en Inglaterra. Allí vivió unos meses, pero las metas que se había marcado tampoco llegaban a buen puerto. ¿Solución? Decidió volver a su tierra. Una vez de vuelta, empezó a explorar nuevas vías entre las que estaba Eslovaquia. Cuando desde la empresa Bell se interesaron por ella no lo dudó y decidió intentarlo, eso sí, en la maleta “incluyó a su chico”, Daniel Priego, que actualmente trabaja para otro departamento en la misma empresa, donde asegura que tienen “una gran ayuda”. “Tenemos gimnasio dentro de las oficinas y puedo trabajar desde casa algunos días, la verdad es que estoy muy contenta”, dice Rayo.

Así fue como terminaron aterrizando en un país completamente diferente y en una cultura que poco tiene que ver la jiennense. Instalada desde el mes de febrero, resume su estancia: “Estamos muy cómodos los dos, tenemos una buena calidad de vida y un salario que nos permite vivir bien y viajar, que es una de nuestras grandes pasiones”. Lejos de tópicos, en los que Rayo temió por que sus nuevos compañeros “no entendieran el carácter jiennense o fueran mucho más fríos que los andaluces”, la acogida que le han brindado no podría ser más positiva. “Me tratan genial, desde que llegué me han ayudado en todo y me siento una más, además y aunque son diferentes a nosotros, el carácter de los eslovacos es bastante abierto y son gente muy amable y sumamente educada”, asegura esta joven linarense, para la que ha sido “fácil” instalarse en el país, siempre formando un buen equipo con su pareja. Por contra, sí reconoce que estar alejada de los suyos es lo que “peor lleva”. También se acuerda de la gastronomía, que para eso viene de una tierra verde que produce tan buenos productos y, especialmente, echa de menos el calor de España. “En invierno, en Eslovaquia nieva todos los días, aunque ahora llevamos unas jornadas de buen tiempo, las temperaturas son bastante más duras”, asegura. Para arreglar la distancia, ambos esperan poder visitar Linares el próximo mes de agosto. “Tenemos muchas ganas de ir para poder disfrutar de nuestra familia, amigos y de la playa por unos días”, cuenta María Rayo. Mientras tanto, esperan la visita de algunos de ellos, como su madre, algunos amigos y su propia hermana, Natalia Rayo, que se encuentra también cursando un Erasmus en Budapest, ya que la aventura es algo ligado a los genes de estas hermanas.

Por tanto, todo apunta a que María Rayo y Daniel Priego pasarán un largo tiempo en Bratislava, donde por ahora están consiguiendo todo lo que un día soñaron. Además, la linarense “recomienda” a todos los jóvenes que se encuentren en la misma situación por la que ella pasó hace un año, que “no lo duden e intenten buscar una oportunidad fuera”. “Se trata además de una gran experiencia personal que te cambia la vida”, expone contundente. Porque al final, la vida es solo una y María Rayo lo tiene claro, está dispuesta a disfrutar cada oportunidad.