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miércoles, 19 junio 2019
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URGENTE

Galileo descubrió Neptuno sin saberlo

El logro del hallazgo del octavo planeta del sistema solar corresponde a Galileo Galilei, aunque erróneamente catalogó el planeta como una estrella fija cuando apareció entre las lunas de Júpiter en el cielo nocturno
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El 28 de diciembre se cumplieron 406 años de que Neptuno fuera observado por primera vez. El logro correspondió a Galileo Galilei, aunque erróneamente catalogó el planeta como una estrella. Los dibujos de Galileo muestran que observó Neptuno el 28 de diciembre de 1612, y de nuevo el 27 de enero de 1613; en ambas ocasiones, Galileo confundió Neptuno con un estrella fija cuando apareció entre las lunas de Júpiter en el cielo nocturno.

Históricamente, se pensaba que él creía que era una estrella azul fija, y por eso no se le atribuye su descubrimiento. En el momento de su primera observación en diciembre de 1612, estaba fijo en el cielo. Debido a que sólo estaba empezando su ciclo retrógrado anual, se pensaba que el movimiento de Neptuno estaba siendo demasiado lento, y su tamaño aparente demasiado pequeño para aparecer claramente como un planeta en los pequeños telescopios de Galileo, informa Europa Press. Sin embargo, en julio de 2009, el físico de Universidad de Melbourne David Jamieson anunció una nueva evidencia que sugiere que Galileo fue realmente consciente de que había descubierto algo inusual en esa estrella. Galileo, en uno de sus cuadernos, observó el movimiento de una estrella de fondo (Neptuno) el 28 de enero y un punto (en la posición de Neptuno), elaborado en una tinta diferente sugiere que lo encontró en un boceto anterior, elaborado en la noche del 6 de enero, lo que sugiere una búsqueda sistemática entre sus observaciones anteriores.

Sin embargo, hasta ahora no hay pruebas claras de que identificara ese objeto que se movía como un planeta, ni de que publicara estas observaciones sobre el mismo. No hay evidencia de que tratara de volverlo a observar de nuevo. La observación telescópica de Neptuno no se confirmó hasta 1846.

El octavo planeta en distancia al Sol y el más lejano del Sistema Solar, es el cuarto en diámetro y el tercero en masa. Antes de conocer que fue Galileo Galilei quien primero divisó el planeta, se desató una pugna nacionalista entre Francia y Gran Bretaña por determinar si fueron astrónomos ingleses o galos a los que correspondía el honor del descubrimiento. Todo empieza en 1821, cuando el astrónomo francés Alexis Bouvard publicó en sus tablas astronómicas la órbita de Urano. Las observaciones revelaron perturbaciones sustanciales, que llevaron a Bouvard a lanzar la hipótesis de que la órbita de Urano debía estar siendo perturbada por algún otro cuerpo, según Europa Press. En 1843, el británico John Couch Adams calculó la órbita de un octavo planeta en función de las anomalías observadas en la órbita de Urano. Envió sus cálculos a sir George Airy, el Astrónomo Real, quien pidió más información. Adams comenzó a redactar una respuesta, pero nunca llegó a enviarla. Mientras, el francés Urbain Le Verrier publicó sus propios cálculos. En el mismo año, el británico John Herschel comenzó a abogar por el enfoque matemático y persuadió a su compatriota James Challis para buscar el planeta propuesto por Le Verrier. Después de muchas dilaciones, Challis empezó su búsqueda, reacio, en julio de 1846. Mientras, Le Verrier había convencido al astrónomo alemán Johann Gottfried Galle para buscar el planeta. Neptuno fue descubierto esa misma noche, el 23 de septiembre de 1846, donde Le Verrier había predicho que se encontraría. Challis más tarde se dio cuenta de que había observado previamente el planeta dos veces en agosto, sin advertirlo. A raíz del descubrimiento, hubo mucha rivalidad nacionalista entre los franceses y los británicos sobre quién tenía prioridad y merecía crédito por el descubrimiento. Finalmente surgió un consenso internacional sobre que tanto Le Verrier como Adams conjuntamente lo merecían.