El volcán vuelve a despertar

El Mayón, en la provincia de Albay, ubicada en la isla de Luzón, es el más activo del archipiélago filipino. El pasado 13 de enero entró en erupción y causó el desplazamiento de unas 80.000 personas

11 feb 2018 / 11:03 H.

Tiene un irresistible poder hipnotizador cuando se encuentra en calma. Su silueta de cono perfecto es lo más fotografiado en la provincia de Albay, ubicada en la región de Bicol, en la isla filipina de Luzón. Más aún cuando la Tierra vomita sus entrañas y por su cráter expulsa lava y cenizas. Su atractivo crece entonces de manera exponencial Con un carácter cíclico, se convierte en una recurrente imagen de periódicos e informativos de todo el mundo, atraídos por las espectacularidad de ríos incandescentes y las grandes columnas de humo que pueden divisarse a kilómetros de distancia.

El volcán Mayón es uno de los más conocidos del archipiélago filipino. Hace casi un mes entró en erupción y obligó al desalojo de en torno a 80.000 personas. La actividad comenzó el pasado 13 de enero. Fue entonces cuando el Mayón comenzó a expulsar vapores y cenizas. Tan solo un día después, la peligrosidad del volcán aumentó al detectarse flujos de lava y desprendimientos de rocas. Se encendieron todas las alarmas ante la posibilidad de que pudiera afectar a las poblaciones ubicadas a sus pies. Las zonas de peligro más destacadas alrededor del Mayon se encontraban situadas en los diez kilómetros aproximadamente alrededor del volcán. Muchos de los desalojados fueron ubicados en refugios provisionales, a pesar de que muchos de ellos, sorprendentemente, se negaban a dejar sus casas y sus tierras de labranza. Se estimaba que un total de 21.000 familias tuvieron que abandonar sus hogares de manera preventiva. Gran parte de ellos no ha podido regresar a sus hogares por motivos de seguridad. De hecho, aunque la alerta se ha mantenido activa desde aquel 13 de enero y se ha ido constatando el descenso progresivo de su intensidad, no se puede descartar una explosión de nefastas consecuencias en el entorno. La agencia vulcanológica filipina, Phivolcs —muy experimentada debido al número de volcanes en el archipiélago—, no descarta que pudiera experimentar un giro brusco. Por ello, pueden pasar un par de meses hasta que los desalojados puedan regresar a sus casas. En cualquier caso, la observación es constante. El riesgo de que se pueda registrar una erupción de gran potencia sigue presente y es una amenaza real. Es el motivo por el que las autoridades han optado por mantener un nivel de alerta de cuatro sobre cinco.

La actividad del Mayón, que ha entrado en erupción durante seis ocasiones en las últimas tres décadas, resucita el miedo de antecedentes en el archipiélago filipino que tuvieron trágicas consecuencias, por las cuantiosas pérdidas de vidas humanos. En la memoria de los filipinos está muy presente la erupción del volcán Pinatubo en el año 1991. Esta fue la segunda mayor de cuantas se registraron en el siglo XX y dejó unos 850 muertos y más de 1,3 millones de desplazados. A pesar de ello, los expertos del Phivolcs descartan que el Mayón pudiese generar una erupción tan potente como la registrada entonces en aquel volcán.

MUY ACTIVO. El Mayón es uno de los volcanes más activos de cuantos hay en las Filipinas. Lo demuestra el hecho de que en los últimos 400 años haya entrado en erupción medio centenar de ocasiones. La primera de las registradas de la que se tiene constancia tuvo lugar en el año 1616. De ello dejó constancia el explorador holandés Joris Van Spi. Una de las más devastadoras y que una mayor huella ha dejado por múltiples motivos es la registrada hace más de dos siglos, el 1 de febrero de 1814. La fuerte erupción acabó con la ciudad de Cagsawa. Fue literalmente sepultada bajo 9 metros de cenizas. Según diversas fuentes, perecieron en aquella erupción unas 1.200 personas. Aparte de la erupción recién registrada, una de las más recientes ocurrió el 7 de mayo de 2013. Tan solo duró 73 segundos, pero bastó para acabar con la vida de cinco escaladores: tres alemanes, un español residente en el país germano y el guía filipino que los acompañaba para conocer el volcán. Traumatismos y asfixia fueron los resultados de la autopsia que se les practico. Curiosamente, en aquella ocasión, en las horas previas no se registró actividad sísmica ni indicio alguno que anunciara lo que iba a ocurrir con posterioridad.

En Filipinas está acostumbrados a los volcanes. Hay 53 volcanes activos en el archipiélago. El país asiático pertenece al anillo de fuego de Pacífico, donde se introduce la placa oceánica filipina y varias microplacas más pequeñas a lo largo de la fosa de Filipinas al este y la de Luzón, Sulu y varias otras pequeñas trincheras al oste.