Una maleta de la Guerra Civil que nunca volvió a Jaén
El hallazgo de un investigador en Lécera destapa un viejo equipaje, de gran valor sentimental, de un miliciano llamado Juan Sánchez Alcázar
Eran voluntarios civiles, casi todos obreros y campesinos sin experiencia militar, organizados por partidos políticos y sindicatos para defender la Segunda República contra el golpe de 1936. Se repartieron por toda España y fueron protagonistas en batallas como la del Ebro, Teruel o Belchite. Viajaban ligeros de equipaje y hay quienes, lejos de su tierra, dejaron huella en los lugares en los que les tocó luchar. En un rincón de Zaragoza, Lécera para más señas, hay una historia que merece la pena contar. Es la de Juan Sánchez Alcázar, un jiennense de la calle Arroyo de San Pedro que dejó una maleta en el granero de una casa ahora en reforma.
Jaime Cinca Yago es un escritor lecerano que adquirió una casa antigua a diez kilómetros del Campo de Belchite, una zona que quedó en territorio republicano y que lleva años analizando, donde encontró el hilo conductor de este reportaje. El inmueble tenía abajo un comercio, un bar en la primera planta, la vivienda en la segunda y una especie buhardilla en la tercera. “Es lo que nosotros llamamos granero, con un suelo embaldosado y cielo raso, que es un cañizo y revocado con yeso y, entre las vigas de madera, queda un falso techo donde la gente guardaba las cosas”, explica el investigador. Apareció un trozo de pancarta de Acción Católica, un cesto de mimbre y una maleta. “Tenía mucho polvo, la limpié con cuidado y vi que ponía el nombre de Juan Sánchez Alcázar, con la data de Jaén. Al girarla, en el asa, estaba escrito también: ‘Al camarada Juan Sánchez’, una palabra que usaban los milicianos y la falange, habitual en la época en esa jerga de contienda”, especifica Jaime Cinca. En el lateral, se distingue lo que parece ser una dirección, que se intuye, entre el emborronamiento que produce el paso del tiempo: “Calle Arroyo de San Pedro”. Añade: “No tengo más información. Desconozco la unidad a la que pudo pertenecer, su historia personal o cómo terminó la maleta aquí, pero el hallazgo me dejó con una curiosidad difícil de apagar: saber quién era Juan Sánchez Alcázar y qué camino recorrió hasta que su equipaje acabó, silencioso, en un granero de Lécera”.
Su intención no es otra que encontrar a algún familiar para devolverle un viejo equipaje con más valor sentimental que material. “Me encantaría”, apunta. El historiador Santiago de Córdoba Ortega investiga, en este momento, quién era el jiennense que dejó aquella maleta en un granero de Aragón. Lo único que ha encontrado es una ficha de un tal Juan Sánchez Alcázar que reza como carcelario de la prisión murciana de Lorca, aunque no está claro que sea la misma persona. Otro investigador, Juan Manuel Arévalo, trata de averiguar si en la calle Arroyo de San Pedro de Jaén existen familiares con esos apellidos. La historia continuará.