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lunes, 15 julio 2019
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URGENTE

“Hacen falta muchas más vocaciones”

juan francisco ortiz
  • FORMACIÓN. Juan Francisco Ortiz es el rector del Seminario de Jaén.
    FORMACIÓN. Juan Francisco Ortiz es el rector del Seminario de Jaén.
El rector del Seminario, natural de Torres, tomó posesión a principios del pasado mes de septiembre. Lleva 26 de años ejerciendo su labor de cura en distintas parroquias de la provincia. Además, fue delegado de Cofradías de la Diócesis. Actualmente, organiza las XXIX Jornadas Culturales de Santo Tomás de Aquino que concluyen hoy

—¿Qué objetivos se marcó a corto plazo en su nuevo cargo?

—Lo primero que hice fue conocer una realidad, que es nueva para mí, a los seminaristas, a los compañeros, tratar de saber sobre la realidad de los seminarios y la nueva normativa que se acaba de aprobar en Roma. También me planteaba acompañar, ayudar, orientar y animar a los jóvenes.

—¿Y a medio plazo?

—Soy consciente de que el futuro es simplemente una posibilidad. Ahora estamos en tratar de concretar lo que nos pide la nueva

Ratio en el plan de formación y de convivencia del Seminario de Jaén. Y también ver cómo podemos fomentar más la pastoral vocacional. Tenemos pocas vocaciones y hacen falta muchas.

—¿Cómo repercutirá la nueva norma en el Seminario?

—La que estaba llevaba mucho tiempo. Se trata del plan que hace Roma para toda la Iglesia universal. Luego esto se adapta en cada país, a través de la Conferencia Episcopal, en un plan más concreto y, después, cada seminario hace su adaptación. Sin embargo, en los planes de las conferencias episcopales esa fase estaba superada con nuevos documentos y aportaciones muy importantes. La aportación más significativa es que divide la formación del sacerdote en etapas, pero se ve en una continuidad, no solamente antes de ser sacerdote, sino también después. Antes de ser sacerdote está la etapa del introductorio; luego, la del discipulado; la etapa de la configuración con Cristo, y la Pastoral. Tras ser ordenado sacerdote sigue la formación permanente.

—¿Como van a fomentar la pastoral vocacional?

—Trabajamos con el obispo en el diseño de un plan diocesano de pastoral vocacional con la idea, sobre todo, de dar a todas las dimensiones de la pastoral diocesana un tinte vocacional. Es decir, que la vocación esté impregnada en todas las realidades de la pastoral, pues la vocación es que el Señor nos llama y nosotros seamos capaces de escucharlo. Se trata, además, de darle valor, pues parece que se tiene miedo a escoger un camino nada más que de renuncias. Pero no, ser cura es coger un camino de gozo, de felicidad, de plenitud y eso también hay que decirlo y, sobre todo, con el testimonio y que no nos vean tristes.

—¿Qué tal son los seminaristas?

—Hay trece mayores, dos menores internos y otros dos menores en familia. Es un grupo bastante apañado. Hay de muy distintas edades y, a pesar de eso, hay un buen clima y buen ambiente. Estoy contento con ellos.

—¿Qué otros proyectos trabajan con el obispo?

—Con su impulso, la Diócesis ha puesto un plan diocesano muy interesante. Se basa en los hitos que el Papa Francisco nos ha ido diciendo a lo largo de estos años, que son muy interesantes, sobre todo, en una iglesia en salida, en una iglesia que va en busca del hombre para acercarlo a Cristo. Pero, para eso, primero tenemos que leer nuestra primera realidad, ser capaces de descubrir lo que tenemos, lo que no tenemos y lo que deberíamos tener, así como hacia dónde debemos caminar. Y ahora nos encontramos en esa reflexión sobre la propia realidad con el objetivo de ver los caminos que tenemos que trazar.

—¿Qué realidad están viendo en la provincia de Jaén?

—Pues una realidad que tiene muchas caras. Jaén es una tierra religiosa, aunque también calan el secularismo, la vida como si dios no existiera; pero también hay una religiosidad importante, que es una oportunidad para crecer. No somos derrotistas.

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