Un traslado “extraordinario”
Inédito besamano a la Virgen de las Lágrimas en el Monasterio de Santa Clara
Fue una ocasión histórica para la Cofradía de Los Estudiantes y su Virgen de las Lágrimas. Un hecho tan extraordinario, por insólito, como este 2016, declarado por el Papa Francisco “Año Santo”, jubilar, para festejar el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II y situar en un lugar central la Divina Misericordia. Y, ante el traslado inédito de la imagen de la Virgen de las Lágrimas, desde su templo, en La Merced, hasta el Real Monasterio de Santa Clara, casa natural del Cristo de la Misericordia, la devota sociedad jiennense no defraudó.
Bajo la luz de una luna creciente, el fervor de los fieles acompañó en su itinerario a la advocación mariana de Nuestra Señora de las Lágrimas por las sinuosas y exiguas calles del casco histórico hasta llegar a Santa Clara, donde la imagen permanecerá hasta mañana y hoy quedará expuesta para un besamano, entre las doce del mediodía y las dos de la tarde y desde las seis a las ocho. Entonces, comenzará la eucaristía.
El besamano se celebra todos los años el sábado más próximo a la festividad de la virgen de los Dolores, el 15 de septiembre. Pero la novedad en esta ocasión —explicó el hermano mayor de la cofradía, Juan Carlos Moreno— es su celebración, de forma extraordinaria, en Santa Clara como cierre de los actos y cultos que la cofradía ha organizado con motivo del Jubileo de la Misericordia. “Ha sido así porque somos la única Cofradía de la capital con esa advocación”. La imagen volverá mañana a La Merced.