Un equipo interdisciplinar formado por investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica (Universidad de Jaén), la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), ha publicado un trabajo en la prestigiosa revista internacional Journal of Archaeological Science: Reports sobre el calibre y la procedencia del plomo empleado para la fabricación de proyectiles de honda (glandes) utilizados durante la Segunda Guerra Púnica (218–206 a.C.) en el valle del Alto Guadalquivir, en la actual provincia de Jaén.
El trabajo, firmado por los investigadores Miguel Ángel Lechuga, Juan Pedro Bellón Javier Rodríguez y Fernando Quesada, estudia la metrología y la huella isotópica mediante espectrometría de masas (MC-ICP-MS) de proyectiles procedentes de tres escenarios bélicos analizados arqueológicamente por la Universidad de Jaén en las últimas dos décadas: Baecula (208 a.C.), Iliturgi (206 a.C.) y Puente Tablas.
Entre las conclusiones más significativas del trabajo destaca la identificación de un “calibre” estandarizado en cuanto a peso, que se situaba entre los 30 y 40 gr, detectando un tipo de proyectiles más pesados, que triplica la media anterior, y que fue realizado para funciones específicas de ataque-asedio a oppida iberos. Este tipo de proyectiles fue empleado de forma coordinada, junto con artillería de torsión, para despejar defensas y parapetos estáticos en el ataque por parte del ejercito romano contra Iliturgi.
A través del análisis de isótopos de plomo y el uso del algoritmo de lógica analítica AMALIA, que ha permitido cotejar las muestras con la base de datos internacional Oracle que posee más de 150.000 registros, el equipo ha logrado reconstruir las rutas de suministro de plomo empleadas por los ejércitos (romano y cartaginés) y las poblaciones iberas. Por un lado, los proyectiles registrados en el campo de batalla de Baecula, así como algunos de los registrados en el ataque a Iliturgi, apenas dos años después, presentan una elevada heterogeneidad isotópica, resultado de la mezcla de mineral de plomo procedente tanto del distrito minero de Linares como de Cartagena. Por otra parte, el plomo procedente del distrito minero de Linares fue empleado de forma recurrente entre los habitantes de Iliturgi para objetos cotidianos como contrapresas de sus redes de pesca, así como para fabricar algunos de los proyectiles con lo que trataron de repeler el ataque romano.
En cuanto a los proyectiles de mayor calibre, todos presentan la misma huella isotópica, que los relaciona con el distrito minero de Cartagena, confirmando que el ejército romano comandado por Escipión el Africano se reabasteció de armas y materias primas cartaginesas tras la toma de la capital púnica peninsular Qart-Hadasht en el año 209 a.C., como narran las fuentes textuales conservadas.
Finalmente, los proyectiles de plomo documentados en el oppidum de Puente Tablas muestran firmas isotópicas no peninsulares, compatibles con depósitos del Norte de África (Túnez), lo que podría apuntar a la presencia, o la influencia territorial de contingentes norteafricanos entre las comunidades ibéricas del Alto Guadalquivir a finales del siglo III a.C.