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martes, 25 junio 2019
13:22
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URGENTE

Un centenar de moteros despiden a Manuel Caño

Amigos y familia del jiennense fallecido hacen juntos su última ruta

Un sueño se truncó el pasado viernes en la A-4. Manuel Caño, de 37 años, sufrió un accidente mientras conducía su moto con destino a la concentración motera Pingüinos, un encuentro que siempre quiso visitar junto a sus compañeros. Sin embargo, la mala suerte quiso que no pudiera cumplir su deseo y perdiese la vida en la autovía. Sociable y voluntarioso, de Caño siempre destacó su sonrisa y sus amigos y compañeros le rindieron un precioso homenaje en su entierro de la mejor manera. Más de un centenar de moteros se concentró en la plaza de Renfe y acompañó al coche fúnebre arropando a este jiennense tan querido por todos y a su familia.

Sobre la concentración Pingüinos, Daniel López, portavoz del grupo de moteros Aberroncho, recuerda que Caño —quien pertenecía a este grupo— nunca pudo asistir debido su horario laboral. Sin embargo, este año consiguió tener el viernes libre para poder ir a dicho encuentro. “Todos nos pusimos muy contentos porque, para ser un motero de los de verdad, era raro que no hubiera pasado por Pingüinos”, dijo. Pero un golpe con un autobús de la Guardia Civil terminó en un fatídico suceso que acabó con la vida de este jiennense de 37 años.

De forma espontánea, el grupo moteros Aberroncho, al que pertenecía Manuel Caño, se reunió en el lugar de siempre, con los mismos de siempre, para despedir a su amigo. Sin embargo, el cariño que muchos sentían por él hizo que a este acto se sumasen muchos más de los podían esperar. Y no solo eso, numerosos aficionados a las motos también se unieron en señal de respeto y apoyo ante tal pérdida. “Nos juntamos hasta 110 motoristas, de los cuales no conocía a 80”, indicó Daniel López, portavoz del grupo Aberroncho, quien destaca la alegría y simpatía que Manuel Caño siempre irradiaba. “Manolo era una persona que nos unía tremendamente a todos, porque era muy sociable, con mucho gancho con todos, que siempre contestaba bien y que siempre estaba dispuesto a ayudar, ofrecer y solucionar problemas”, comenta.

Así, el respeto inundó la plaza de Renfe, donde el centenar de motoristas rindió homenaje a Manuel Caño. Quizás, el acto no destacó por seguir unas pautas oficiales, pero esto no importó, pues el cariño que sentían por él fue lo más importante. Las palabras de apoyo se sucedieron y todos trataron de dejar la tristeza a un lado para, así, mantener presente la alegría que tanto caracterizaba a este jiennense. Poco después, la comitiva de acompañó al coche fúnebre hasta el cementerio de San Fernando.