Toni Valero: “Hay que tumbar Mercosur, va en contra de la soberanía alimentaria”
El coordinador de Izquierda Unida en Andalucía y diputado nacional por Sumar afirma con vehemencia que el proyecto de las derechas no es más que un plan para hacer de lo común el negocio de unos pocos y que el reto es “recuperar Andalucía para la gente”
LA ENTREVISTA
Conocido en lo político y en lo personal como Toni Valero, afirma con vehemencia que el proyecto de las derechas no es más que un plan para hacer de lo común el negocio de unos pocos y que el reto es “recuperar Andalucía para la gente”. Sobre el biogás, huye del prefijo -macro y abraza todo lo que respete la agricultura familiar. Valora el trabajo de Miguel Manuel García al frente de Izquierda Unida en Jaén, donde la coalición afronta un proceso de renovación e ilusión de la mano de una generación de jóvenes con experiencia municipalista y con raigambre en la provincia de Jaén. No opina sobre quién es mejor para liderar la unidad de la izquierda e incide en que lo importante es que hay un proyecto de país ávido de gobernar España para continuar la senda de progreso y frenar a la ultraderecha
—Desde 2019 coordina Izquierda Unida en Andalucía. ¿Qué diagnóstico hace de la organización y qué retos son prioritarios en este momento político?
—El reto principal es recuperar Andalucía para la gente. La derecha no tiene un proyecto, tiene un plan para hacer de lo común el negocio de unos pocos. Eso supone que las familias trabajadoras tengan mucha incertidumbre: quienes esperan en una lista para que les atienda el médico, quienes quieren estudiar Formación Profesional y no encuentran plaza, quienes quieren acceder a una vivienda y no se pueden emancipar... Hay que echar a la derecha reaccionaria de Moreno Bonilla, que a pesar de esa cara de moderado aplica sin piedad un plan que ejecuta también Ayuso en la Comunidad de Madrid y que aquí hace estragos sociales.
—¿Qué lectura hace de la situación de IU en la provincia de Jaén y qué papel atribuye al trabajo de su coordinador provincial, Miguel Manuel García?
—Izquierda Unida en la provincia de Jaén, con Miguel Manuel al frente, afronta un proceso de renovación y de ilusión que dará sus frutos. Hay una generación joven que ha cogido las riendas de IU, compañeros y compañeras muy arraigados al territorio, con experiencia de trabajo municipal y conocedores de cómo vive la gente porque viven como la gente, están a pie de calle y tienen la capacidad de tejer alianzas, ilusionar y plantear propuestas reales que solucionen la vida de los jiennenses.
—Jaén siempre ha sido un territorio con fuerte implantación municipalista para IU. ¿Cuáles son las claves para reforzar ese espacio en los próximos años?
—Lo fundamental es intervenir en la vida cotidiana de la gente, hablar de sus problemas y no dejarnos llevar por el ruido ni por las batallas culturales de la derecha y la ultraderecha, que nos alejan de nuestra misión, que es aportar soluciones. En la provincia de Jaén hay necesidad de cambio y lo tiene que liderar la izquierda. IU tiene arraigo, aunque es verdad que ha sufrido en los últimos años un proceso social en el que han ganado peso posiciones conservadoras. La gente que en su momento votó a Moreno Bonilla y se ha dado cuenta de que era un fraude, ahora verá cómo IU sí tiene una propuesta para que Jaén recupere sus servicios públicos, el empleo digno y el futuro para los jóvenes que hoy emigran.
—En Linares, el debate sobre el “renacer” industrial de Santana está vivo. ¿Cree que es una oportunidad reactivar ese tejido productivo en el marco de la nueva industria del automóvil?
—Tiene que darse más protagonismo a lo público para una reindustrialización que genere beneficios sociales, que arraigue a la población y que no ponga la industria al servicio de la especulación de fondos de inversión que vienen para dar el pelotazo y largarse. Es esperanzador que Jaén hable de industria de nuevo y que Europa apueste por ella bajo unas coordenadas de sostenibilidad medioambiental. Jaén tiene un potencial enorme. Lamentablemente, vemos una auténtica dejadez por parte de la Junta de Andalucía, que deja todo al servicio de los grandes inversores y ya sabemos lo que eso significa: pan para hoy y hambre para mañana.
—El proyecto del Cetedex genera controversia por su vinculación al sector de la defensa. ¿Cómo encaja esta iniciativa en el modelo de desarrollo que defiende IU para la provincia de Jaén?
—Es importante que la industrialización no pivote solo sobre el sector de la defensa. No cabe duda de que ese proyecto generará un entorno de pequeñas y medianas empresas que es bienvenido, pero la línea estratégica de la reindustrialización de la provincia de Jaén tiene que ir bajo paradigmas que no tengan que ver con la producción armamentística.
—Más allá del Cetedex, ¿qué otros sectores considera indispensables para diversificar la economía de Jaén y reducir su dependencia histórica del olivar?
—En la provincia hay una larga tradición del sector automovilístico y hay que seguir en la línea de la innovación y la producción, no solo del ensamblaje, que es lo que genera más valor añadido, pero hay que darle una vuelta. Otro sector importante es el de la maquinaria agrícola, para lo que Linares cuenta con infraestructuras preexistentes debido a muchos proyectos que no se completaron y que se pueden adaptar para apostar por este sector y reducir las importaciones de Alemania o Italia. La provincia de Jaén tiene un potencial enorme para diversificar su industria.
—En distintos municipios jiennenses surgen proyectos de instalaciones de plantas de biogás y biometano. ¿Por qué Jaén es atractiva para estas inversiones?
—Las plantas de biogás, cuando son macroplantas, generan daños medioambientales y para la salud pública, además de incomodidades que IU no comparte. En paralelo, estas instalaciones suelen ser atractivas para la instalación y consolidación de macrogranjas, un modelo de ganadería intensiva que destruye empleo y territorio. Sin embargo, sí creemos en potenciar pequeñas plantas de biogás con una base local, que no generen esos problemas y que contribuyan a la soberanía energética de Jaén.
—Colectivos vecinales y agricultores piden más transparencia y controles ambientales. ¿Qué mecanismos deben reforzarse para garantizar que la transición energética no entre en conflicto con el medio rural?
—El Partido Popular en Andalucía quiere que impere la ley de la selva para poner el campo en bandeja de plata a los grandes fondos de inversión y que estos instalen sus proyectos especulativos, ya sean de energías fotovoltaicas o macroplantas de biogás. Por eso no quiere regulación, orden ni control. Hay ausencia de participación y falta de transparencia en el planteamiento de estas macroplantas, sobre las que las comunidades locales no pueden opinar ni decidir. Además, los inversores fragmentan los proyectos para obtener las declaraciones ambientales favorables cuando realmente son plantas unitarias con un impacto integral.
—¿Cómo se puede apostar por la transición energética en Jaén y darle salida a residuos del olivar que ahora mismo no la tienen?
—De una manera sostenible y participada. Efectivamente, se tiene que dar una transición energética en la provincia de Jaén que debe contribuir a una transición agroecológica, y eso se tiene que hacer con protagonismo público y participación de las comunidades locales, por lo que hay que huir de procesos especulativos en manos de grandes multinacionales que vienen a llevárselo crudo y a exportar la energía, que debe redundar en beneficio de los jiennenses. Los proyectos mesurados no arrasan olivares para instalar plantas fotovoltaicas o de biogás, que atraen macrogranjas y destruyen la ganadería social y profesional de carácter familiar. El modelo alternativo que defendemos responde a las necesidades del territorio.
“Hay una alternativa mejor al baipás de Montoro: alargar la línea ferroviaria hasta Alcázar de San Juan y conectarla con Mora. Es más económico y eficiente, así que espero que el Ministerio reconsidere su postura inicial”
—Jaén teme los efectos del acuerdo Mercosur por su impacto en el olivar. ¿Qué posición defiende IU ante este escenario?
—La posición es clara, coherente y no cambia: Mercosur es un mal tratado porque va contra los consumidores, a quienes les van a llegar productos sin control; va contra el clima y el medioambiente porque aumenta la huella ecológica; y va contra la ganadería y la agricultura social y profesional porque la pone a los pies de los caballos de las multinacionales. El Partido Popular y el Partido Socialista promocionan unas cláusulas de salvaguarda que son una estafa porque son prácticamente inaplicables y no previenen el daño. Por eso, Izquierda Unida ha llevado el tratado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que ha parado su ratificación. Hay que tumbarlo porque va contra la soberanía alimentaria y la autonomía estratégica europea.
—Por actualidad, tengo que preguntarle por la amenaza de Donald Trump de cortar relaciones comerciales con España. Entre los productos más exportados está el aceite de oliva.
—No puede hacerlo bajo el marco de la ley. Es absolutamente ilegal. Este sátrapa se cree el señor del cortijo global e Izquierda Unida siempre defenderá la soberanía de España para tomar las decisiones que le corresponden y defender su territorio, su producción, su agricultura y su comercio exterior. Pedimos unidad a Moreno Bonilla para que deje de mirar al tendido nueve y justificar a Donald Trump, así como le pedimos a Vox, que tanto levanta la bandera del patriotismo, que defienda a Andalucía frente a las medidas ilegales del presidente de Estados Unidos.
—El baipás de Montoro se erige como la alternativa favorita para conectar Jaén con la Alta Velocidad. ¿Es la inversión más necesaria en materia ferroviaria?
—Hay alternativas mejores porque son más económicas y permiten liberar presupuesto para mejorar el conjunto de líneas ferroviarias de la provincia de Jaén, que en las últimas dos décadas han sufrido un grave desmantelamiento. Planteamos alargar la línea ferroviaria hasta Alcázar de San Juan y conectarla con la parada en Mora porque genera dos beneficios. El primero es que es menos costoso, por lo que habrá más recursos y afluencia de viajeros, además de reducir el tiempo del trayecto en 46 minutos. El segundo es su eficiencia, al ser una obra de muchísima menos complejidad.
—El Ministerio dice no al tramo entre Mora y Alcázar de San Juan. ¿Apoya la manifestación de las plataformas manchegas para el próximo 21 de marzo?
—Por encima de todo reivindicamos lo que es de interés general y lo conseguimos en el marco de un Gobierno de coalición que aplica medidas muy beneficiosas para lo que entendemos que es mejor para la gente. En este caso, nos situamos con lo que es un clamor popular y esperamos que el Ministerio reconsidere su postura.
—¿Por qué no son adecuadas las políticas de Juanma Moreno para el fortalecimiento de los servicios públicos en Andalucía?
—En el plan de Moreno Bonilla, la sanidad deja de ser un derecho para convertirse en un negocio, por lo que deja de haber un sistema sanitario que nos proteja y nos dé seguridad. Tenemos las listas de espera más largas de todo el país, la crisis de los cribados del cáncer de mama, jóvenes sin plazas para estudiar Formación Profesional, universidades infrafinanciadas... El proyecto de Izquierda Unida es diametralmente opuesto: recuperar los servicios públicos para garantizar derechos y generar seguridad a las familias trabajadoras.
“Es importante que el proceso de reindustrialización de Jaén no pivote sobre la producción armamentística. Sin embargo, no hay ninguna duda de que el Cetedex creará un entorno de pymes que será bienvenido”
—¿Considera que Antonio Maíllo e IU pueden ser un revulsivo en la comunidad autónoma?
—Absolutamente. La tendencia apunta a que Moreno Bonilla perderá la mayoría absoluta, y hay otra tendencia que supondrá un revulsivo en el mapa electoral de la mano de un candidato muy conocido, que tiene la propuesta que la gente quiere escuchar y que habla de los problemas de la gente. Por Andalucía es una fuerza política arraigada capaz de dar la vuelta a esos cantos de sirena en los que se mueve el Partido Popular.
—¿La unidad de la izquierda andaluza cuenta con Podemos?
—Vamos hacia adelante como una locomotora y no podemos esperar, vamos con las demandas de la gente de Andalucía y sus necesidades, siempre con la mano tendida. En Por Andalucía hay fuerzas políticas andalucistas, ecologistas y otras como Izquierda Unida, con una larga tradición, y pueden sumarse cuantas más quieran. Es la casa común de la izquierda alternativa en Andalucía y constituye un espacio político que es un revulsivo. La clave es si cada uno está o no a la altura de lo que los votantes de izquierdas demandan.
—Se habla de la necesidad de recomponer la izquierda transformadora en España. ¿En qué punto está ese proceso?
—En el último mes ocurrieron dos cosas esperanzadoras que son muy positivas. La primera es que se ha roto el mantra de que necesariamente la izquierda de este país tiene que renunciar a que el país mejore y dejar las riendas a la derecha y la ultraderecha, que precarizan la vida de la gente. En segundo lugar, hubo otro mensaje que fue muy contundente y que surge de ese acto que hizo Movimiento Sumar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, y es que hay voluntad firme e inquebrantable de ir juntos con un proyecto de país para las mayorías sociales.
“La mejor ministra de Trabajo que ha tenido España en toda su historia es Yolanda Díaz, que ha sido capaz de publicar en el Boletín Oficial del Estado los intereses de los trabajadores y nunca le ha temblado el pulso”
—¿Quién es el mejor líder? ¿Gabriel Rufián, Manuela Carmena, Ada Colau u otra persona?
—Los trabajadores que se levantan todos los días con preocupaciones y que se sienten desamparados porque el Estado no hace lo que tiene que hacer piden un proyecto de país y eso es lo que ponemos encima de la mesa. Hay muchos dirigentes excepcionales para ponerle cara al proyecto, pero lo principal no es eso, tenemos que darlo a conocer e incorporar alianzas.
—¿Qué piensa de la decisión de Yolanda Díaz de no presentarse a las próximas elecciones?
—En primer lugar, hay que reconocer que Yolanda Díaz es la mejor ministra de Trabajo que ha tenido este país a lo largo de su historia. Ha sido capaz de llevar al Boletín Oficial del Estado los intereses de la clase trabajadora, muy especialmente los de la andaluza, que señalo por ser la más precarizada. No le ha temblado el pulso en las batallas que ha librado y las ha ganado en favor de los trabajadores. En segundo lugar, lo que plantea es un ejemplo de generosidad. Ella estará, pero lo hará de otra forma, y con su anuncio acaba con las especulaciones que pudieran distraer de alguna manera de lo importante, que es la existencia de un proyecto de país con el que estamos dispuestos a ganar las próximas elecciones.
—Llegó al Congreso en 2023. Desde Madrid, ¿cómo se mira a la provincia de Jaén?
—En general, Madrid no mira fuera de su ombligo y eso es un problema porque genera desequilibrios, agravios e injusticias. Se mira y se escucha poco a Andalucía, y los andaluces tenemos que hacérnoslo mirar para reivindicar lo que merecemos. Jaén acumula injusticias históricas, infrafinanciación y un envejecimiento de población más acusado que en otras provincias andaluzas, donde la economía está muy ligada al mundo rural y, por lo tanto, es menos dinámica.
—¿Cómo valora el papel de los diputados de Sumar en el Gobierno de coalición progresista?
—Cada diputado tiene un papel de tribuno de la plebe para ser la voz de todo aquel que necesita que el Estado responda a sus problemas, para lo que impulsan políticas del Gobierno que mejoran la vida de la gente, como la subida del salario mínimo y las ayudas al transporte, entre muchas otras medidas del denominado escudo social. Sin Sumar, todo eso habría sido imposible. Sumar entiende a Andalucía y entender a Andalucía también es entender a la provincia de Jaén.