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Tal día como hoy publicábamos: Cientos de jiennenses acuden al mercadillo en busca de una “ganga” pese al calor

13-07-2026 / 07:00

Los artículos más demandados por los jiennenses son prendas de ropa, zapatos y complementos

Tal y como publicó este periódico hace diecinueve el años 13 de julio de 2007, una mujer mira y remira las prendas de un tenderete. Mientras tanto, sostiene y mueve con insistencia el abanico. Con él, hace intentos vanos de ahuyentar el sofocante calor que ayer se vivió en la capital. Pero no era suficiente. Por eso, había que recurrir a un plan B: las botellas de agua. Aunque tampoco bastaban y un plan C rondaba por sus cabezas. Pero no llegaba. Por eso, algunas de las frases más escuchadas eran: “Con este calor, no sé por qué venimos al mercadillo”. Sin embargo, se trata de una de esas preguntas retóricas que nadie contesta, aunque Todos saben la respuesta. Por si acaso, los vendedores ambulantes no cesan de recordarlo: “Camisetas del Zara y del Bershka, a tres euros. Sólo a tres euros”, o “Quien no compra es porque no quiere. Regalamos los zapatos. A cinco euros”. Son sólo dos de los atractivos que hacen que, cada jueves, cientos de personas bajen al recinto ferial en busca de una prenda. Según comentan, los bajos precios no se encuentran ni siquiera en las rebajas. Y, aunque saben que, muchas veces, la calidad no se puede comparar, afirman que “por el mismo precio compran dos artículos”. Ayer, la tónica fue la misma. Los primeros compradores llegaron rondando las nueve de la mañana, cuando los puestos aún no estaban instalados del todo. Piensan que así, cuando más apriete el calor, se habrán ido. Pero no lo hacen. A las doce del mediodía, y con los tenderetes ya medio recogidos, la gente sigue buscando todavía otra ganga más. Casi todo el mundo quiere lo mismo: ropa, zapatos y complementos (bolsos, collares y pendientes). Por eso son los puestos que más abundan, aunque se puede encontrar de todo. Tanto es así que, a pesar del calor, los jiennenses acuden puntuales a su cita de los jueves. A veces no importa lo que se compre, sino, simplemente, asistir.