Tal y como publicó este periódico hace 13 años, el 30 de junio de 2013, La Diputación puso el broche de oro a los más de cien actos que durante los últimos meses han conmemorado los doscientos años de esta institución. El presidente, Francisco Reyes, y el consejero de Economía, Antonio Ávila, defendieron la labor y la utilidad del ente supramunicipal. La solemne ceremonia, celebrada en el salón de plenos del Palacio Provincial, contó con una completa representación política y de la sociedad jiennense, aunque se dejaron notar sonoras ausencias como la del alcalde de la capital y otrora diputado José Enrique Fernández de Moya. Sí acudieron, aparte de numerosos ediles y varios delegados de la Junta de Andalucía, la exconsejera y parlamentaria iliturgitana Micaela Navarro. La convocatoria institucional estuvo presidida por el máximo responsable de la Diputación, Francisco Reyes, y los consejeros de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, el alcalaíno Antonio Ávila, y el titular de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Luis Planas.
El núcleo del acto de clausura del bicentenario fue la entrega de diplomas de reconocimiento a más de un centenar de miembros de la Corporación provincial desde que, en 1979, se celebraron las primeras elecciones democráticas municipales y a los empleados —representados por las organizaciones sindicales—. Resultó especialmente emotiva la presencia de familiares de los diputados ya fallecidos, entre ellos el marmolejeño Cristóbal Relaño —quien recibió una sonora ovación— y Pedro Raigal, de Torreperogil, que murió hace poco.
Por lo que respecta a los discursos institucionales, Francisco Reyes valoró el esfuerzo de los diputados y de los trabajadores en pos del progreso colectivo de la
sociedad. “Nosotros pasamos, pero vosotros quedáis en esta casa y sois la pieza fundamental para el funcionamiento de la Diputación”, dijo, como muestra de gratitud hacia la plantilla. Igualmente manifestó que ante la crisis los ciudadanos piden “altura de miras” y “política con mayúsculas”. En ese sentido puso como
ejemplo los planes de empleo, la oficina contra los desahucios, la bolsa de tierras y la oficina de pago a empresas promovidos en el actual mandato. Por otra parte el dirigente socialista defendió la vocación de consenso del Plan Estratégico. También instó a “arrimar el hombro” para favorecer a los jiennenses. “Estamos dispuestos a estudiar cualquier propuesta que cree riqueza”, recalcó el orador, quien salió en defensa de la función de la inmensa mayoría de los políticos para propiciar el bienestar de la sociedad. Francisco Reyes evocó el discurso pronunciado, hace justo dos siglos, por el primer presidente de la Diputación, el gaditano José Manuel del Vadillo, quien, en un escenario complicado marcado por la Guerra de la Independencia, subrayó la expectación creada entre la población de la provincia por una institución con ambiciosas expectativas.
La referencia a Del Vadillo fue compartida por Antonio Ávila, que elogió la contribución del ente supramunicipal y de miles de ediles en el progreso de Jaén.
Mencionó que el primer presidente de la Diputación en el periodo democrático, el también socialista Leocadio Marín, recuerda que, en 1979, muchos pueblos
carecían de carreteras asfaltadas, iluminación pública y agua potable. A juicio del consejero, en estos treinta y cuatro años se ha materializado la mayor transformación económica y social de la provincia, con avances en infraestructuras, servicios, educación y sanidad. Para el titular de Economía la institución ya bicentenaria supone “un buen modelo”, por lo que pidió que no se la cuestione. En cuanto a los ayuntamientos, Ávila los consideró pilares básicos por su cercanía y como herramienta para solucionar problemas y dar respuestas a la ciudadanía a la que representan. La interpretación del himno de Jaén por Valderrama antecedió a la ceremonia. El cantante de raíces torrecampeñas puso énfasis en la obra, basada en un poema de Miguel Hernández.