Tal y como publicó este periódico hace dieciséis años, el 15 de julio de 2010, los jiennenses Óscar Alvariño Prieto y Carolina Carrasco Alcalá contrajeron matrimonio el 28 de junio de 2008. Al día siguiente, la selección española se proclamó campeona de la Eurocopa con un gol de Fernando Torres. El día de la final del Mundial, el 11 de julio, la mujer se puso de parto. Su hija nació de madrugada, justo cuando España se echó a la calle para celebrar la victoria, que era también su “Victoria”. A veces, la realidad superaba a la ficción, como se suele decir, y resultaba imposible que estos cónyuges hubiesen planeado de antemano este cúmulo de circunstancias. La fecha de una boda se decidía, normalmente, con un año de antelación y, además, dependía de otros factores como la disponibilidad de los invitados o de la propia iglesia o ayuntamiento. De modo, que si Óscar y Carolina se unieron para siempre el 28 de junio fue una auténtica casualidad. Simplemente, les hizo “gracia” que al mismo tiempo que celebraban su “conquista” rumbo de luna de miel a Tailandia, “la Roja” conquistara también el título de la Eurocopa, el segundo desde 1964. Un hito en la vida común de estos jóvenes y un hito en la historia del deporte español.
Pero aquí no terminaron las coincidencias. Un año y cuatro meses después, Carolina se quedó embarazada y cuando se enteraron de que sería una niña decidieron, de mutuo acuerdo, llamarla Victoria. La fecha prevista del alumbramiento era, “según el médico, el 9 de julio, pero según las cuentas de mi mujer, el 12 de julio”, explicó el marido. Tampoco tenían “ni idea” de cómo resultaría el sorteo de los partidos del Mundial ni, por supuesto, que la selección española se enfrentaría a Holanda, el 11 de julio, en una final histórica. “Somos aficionados al fútbol, pero no tanto”, afirmó Óscar con ironía. Y justo ese domingo, Carolina rompió aguas y la ingresaron en el Hospital Materno Infantil de Jaén. “Estábamos viendo el partido en el televisor de la habitación y fue marcar Iniesta el gol y bajaron a mi esposa al paritorio”, comentó. “Si ya nos lo decían los amigos y familiares, con ese nombre, no tiene más remedio que nacer con la victoria de la selección”, dijo, con cierta “guasa”. Así, mientras que España entera se echó a la calle para festejar el mayor acontecimiento en la historia del deporte patrio, una pareja de jiennenses celebró, con la misma alegría, su particular “Victoria”.